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No solo fue América. Los aborígenes de Australia: Una historia de injusticia y dolor   1 comment

Los despojamos de sus tierras, destruimos sus cultivos; los sometimos a nuestras leyes que son ajenas a sus costumbres y tradiciones; procuramos que aceptaran nuestros gustos, los cuales les disgustan; los masacramos cuando defendieron a su manera su vida y sus posesiones; y libramos una guerra sin cuartel para que nos reconocieran como el amo”.
Anthony Trollope, novelista inglés que
viajó a Australia a finales del siglo 19.

“El descubrimiento de los yacimientos de oro y plata de América, la cruzada de exterminio, esclavización y sepultamiento en las minas de la población aborigen, el comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros: son todos hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista”.
de Capital de Carlos Marx


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Los aborígenes llevaban en Australia aproximadamente 60.000 años cuando los primeros ingleses desembarcaron en 1770. De 300.000 a 750.000 aborígenes habitaban el continente, pero en 1911 (123 años después de los primeros asentamientos ingleses), solo quedaban 31.000 aborígenes.
Los ingleses declararon que Australia era terra nullius–es decir, sin habitantes humanos–y así justificaron el despojo de las tierras indígenas y el saqueo del continente. Arrebataron las tierras fértiles y arrojaron a los aborígenes a las zonas áridas del interior. Llevaron enfermedades desconocidas y en dos años la viruela mató casi la mitad de la población aborigen de la zona donde hoy se encuentra la ciudad de Sydney. Una epidemia de viruela estalló 15 meses de la llegada de los primeros colonos, en abril de 1789. Posteriormente, muchos aborígenes murieron en las epidemias de 1829 a 1831 y 1865 a 1869.
Las nuevas enfermedades acabaron con muchas vidas, y las masacres también. Se calcula que de 1860 a 1930, los colonos del Territorio del Norte mataron a 10.000 aborígenes. Oficialmente, se registró apenas una pequeña parte de las masacres. En la masacre de Myall Creek de 1838, ataron a 28 aborígenes, la mayoría mujeres y niños, los llevaron a unos corrales y los mataron con espadas. Ese mismo año, la policía mató a cientos de aborígenes en la masacre de Slaughterhouse Creek. En 1840, los colonos mataron a unos 80 aborígenes en la masacre de Fighting Hills. En 1868, 30 a 60 cayeron víctimas de un grupo de policías/colonos en la masacre de Jaburrara. En 1886, los mineros balearon a 150 aborígenes.
Para los colonos de Queensland, los aborígenes eran “fieras para la caza”. De 1824 a 1908, mataron a 10.000.
En 1803, los primeros colonos llegaron a la isla de Tasmania, en la costa de Australia; tres años después, comenzó el genocidio de los indígenas. Como represalia por cazar ganado, raptaban a los niños y los ponían a hacer trabajos forzados; violaban y torturaban a las mujeres, y les daban harina envenenada; y ejecutaban a los hombres. En 1824, el gobernador autorizó a los colonos balear a los aborígenes y en 1828 instituyó la ley marcial. Los soldados y colonos arrestaban o mataban a los aborígenes que encontraban en los pueblos. Grupos racistas respondían a todo acto de resistencia con masacres despiadadas. Hacia 1835, el saldo era de 3000 a 4000 muertos. Solo quedaban en la isla 123 aborígenes y a esos los expulsaron a otra isla.
“Protectores” crueles
En la década de 1840, el gobierno promulgó las “leyes de protección” y nombró “protectores” para “cuidar” a los aborígenes y “consolar al agonizante” (es decir, a una raza que se encontraba al borde de la extinción). Se establecieron misiones cristianas y caseríos en zonas apartadas y alejaron a los aborígenes de sus comunidades en aras de “civilizarlos” y convertirlos al cristianismo.
Los misioneros tenían mucho poder. Impusieron la segregación y, más tarde, la asimilación. Eran las únicas autoridades en algunas zonas a cargo de las escuelas, clínicas, granjas y viveros, además de los servicios de agua, alcantarillado, etc. Construían dormitorios y cárceles; juzgaban y mandaban a la cárcel, controlaban los ingresos, prohibían las costumbres tradicionales y eran los guardianes oficiales de todo adulto y niño.
La segregación y degradación de los aborígenes bajo las “leyes de protección” duró hasta el siglo 20, y miles de indígenas pasaron toda la vida en esa condición, en los lugares más apartados del país. El gobierno controlaba la vida cotidiana–el trabajo, el matrimonio, lo que leían, sus actividades de tiempo libre, y sus ritos culturales y religiosos–por la “protección de la moralidad aborigen”.
De 1911 a 1964, en el Territorio del Norte, los aborígenes de “raza pura” vivían “bajo la protección del estado” y no podían salir de las reservas sin permiso. Se prohibía el consumo de alcohol, relaciones sexuales entre las razas y matrimonios entre las razas sin permiso oficial. En Queensland, a los “culpables” de “conducta escandalosa” o “desobediencia” los expulsaban a otro estado de 12 meses hasta de por vida. Los metían a la cárcel por tres semanas por “contestar mal”, “negarse a trabajar”, “decirle cabrón al encargado de higiene”, “cometer adulterio”, “jugar naipes”, “invitar a un hombre a pasar la noche”, “dejar sucio el salón de recreo”, “negarse a dar una muestra fecal al servicio de higiene, además de destruir la botella que se proporciona para ese fin, la cual es propiedad del departamento”.
Muchas de esas leyes e instituciones estuvieron en vigor hasta 1972.
En 1944, la Ley de Derechos de Ciudadanía para los Indígenas les facilitó solicitar la “ciudadanía”, pero tenían que demostrar a un magistrado que habían “disuelto sus afiliaciones indígenas y tribales”, “adoptado las costumbres de la vida civilizada” durante dos años, y que “hablaban y entendían el idioma inglés”, además de ser “muy trabajadores”. Les revocaban la ciudadanía por ofensas menores como cortar árboles, ser desordenado, no mantener la lavandería limpia o tomar mucho. Esa ley siguió en vigor hasta 1971.

 


De la canción “Took the Children Away”   >>>

(Robaron a los niños)
del cantante aborigen Archie Roach


Robaron a los Niños

Te digo la verdad, toda la verdad
de mi mentiras no escuchas
como las promesas, promesas, promesas
cuando nos cercaron como ovejas
Ayuda nos prometieron
pero a las misiones nos mandaron
a leer, escribir, orar, nos enseñaron
y los niños nos robaron
los niños
los niños, los robaron
del pecho materno
Mejor para el niño
mejor separarlo
robarlo
El welfare, la policía
prometía, prometía
darles lo que uno no tenía
enseñarles de la vida
enseñaron, enseñaron
humillaron, humillaron
Racismo les enseñaron
a los niños que robaron
los robaron, los robaron
y el corazón materno
llora por el niño
por el niño que robaron
los robaron, los robaron


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“Jamás se compensarán las pérdidas, el dolor y el trauma de los aborígenes como consecuencia de las leyes de separación. Ninguna indemnización compensará el amor y el cariño que perdieron hijos y padres ni el sufrimiento psicológico, físico y sexual de los niños indígenas que vivían aislados en un mundo de adultos que los consideraba una `raza despreciada’. El trauma de esos sucesos afectará a los sobrevivientes de por vida y a sus hijos, y a los hijos de sus hijos”.
Link-Up, una organización que ayuda a las víctimas
de las leyes de separación


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En 1997, una comisión nacional de derechos humanos publicó el informe de una investigación de tres años, Bringing Them Home: National Inquiry into the Separation of Aboriginal and Torres Strait Islander Children from Their Families, que examinó la separación de unos 100.000 niños indígenas de sus familias hasta 1970. Los investigadores recabaron información de 535 relatos personales, 1000 escritos personales y 242 testigos, y concluyeron que prácticamente todo aborigen del continente de Australia sufrió las penas de la separación de los niños.
El informe afirmó “fundamentándose en la evidencia” que el objetivo central de las leyes de separación era “eliminar las culturas indígenas como entidades” y que por eso constituía “genocidio”, según lo define la Convención de la ONU sobre la Prevención y Castigo del Crimen de Genocidio.
La política oficial de robar niños, que duró muchos, muchos años, se fundamentó en el planteamiento de que los aborígenes eran inferiores genéticamente y que era necesario eliminarlos como grupo étnico.
Desde 1858, se exhortaba a distinguir a los de “media casta” y los de “raza pura” porque, según la Junta de Protección, en el caso de los primeros era su deber “intervenir de inmediato para que no crezcan con los hábitos salvajes, pues poseen los instintos, la inteligencia y el temperamento totalmente distinto del hombre blanco”.
En 1886, la Ley de Protección de los Aborígenes otorgó ayuda a los aborígenes mayores de 34 años, sea de “raza pura” o “media casta”, y ordenó la expulsión de las misiones y reservas de los menores de 34 años que no fueran de “raza pura”, y cobrarles una enorme multa si regresaban. Así se sentó la base para 60 años de asimilación forzada y “niños robados”. El gobierno se llevó los niños aborígenes y los entregó a padres adoptivos blancos o a casas especiales de “asimilación” de niños de “media casta”.
En 1905, el “Protector General de los Aborígenes” de Queensland ordenó que se elevara “la posición social de los niños de media casta” y que “en el futuro, se criara a los niños que recuperamos de las reservas como niños blancos”.
En 1909, el “Protector General” de Australia Occidental escribió que: “No tendría ninguna reserva en cuanto a separar a un niño de media casta de su madre aborigen, por frenético que sea el dolor momentáneo de esta. Muy pronto olvidan a sus hijos”.
Por su parte, el “Protector General” a cargo del Occidente de 1915 a 1940 planteó: 1) que se dejara que los de “raza pura” se extinguieran; 2) que se separara a los “media casta” de su madre; y 3) que el gobierno regulara los matrimonios entre los “media casta” y les mandara casarse con blancos. Según ese racista, a cargo de los asuntos indígenas en el Occidente, eso permitiría “que con el paso del tiempo se olvidara que una vez hubo aborígenes en Australia”.
En 1928, el “Protector de Aborígenes” de Queensland afirmó que los que tenían más del 50% de “sangre aborigen”, “independientemente de la atención que se preste a criarlos y a su educación”, inevitablemente “regresarán” a sus costumbres indígenas. Había que separarlos completamente de los que tenían menos del 50% de “sangre aborigen” para que estos “evitaran los peligros de la influencia sanguínea”, así como separar completamente a los negros y blancos “en sus propias colonias” para que “se casen entre sí”.
Un informe oficial de 1933 pone de relieve los planteamientos racistas genocidas que prevalecían: “Se prohíbe que un aborigen se case con un no aborigen, y que un negro de origen extranjero se case con una aborigen de media casta. Nos esforzamos por eliminar el color a través de elevar las mujeres de media casta a la calidad de blancas con miras a asimilarlas a la población blanca por medio del casamiento”.
En una reunión de 1937, los gobiernos de los estados y la Commonwealth abordaron el control de los aborígenes y concluyeron unánimemente que: “El destino de los aborígenes que no sean de raza pura es asimilarse a la población de la nación, y por eso recomendamos que dediquemos todas nuestras energías a lograr ese objetivo”.
El dolor de las generaciones
“Jamás vi la cara de mi madre. No hablo su idioma…. La policía, los pastores o cualquier persona de alta posición social tenía el derecho de entrar a un hogar, decir que descuidaban a los niños y llevárselos. Era genocidio, simple y llanamente genocidio.”
Julie Wilson, una aborigen
de la “generación robada”.
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“Podemos decir con certeza que de 1910 a 1970 separaron del 10% al 30% de los niños indígenas de sus familias y comunidades”.
Del informe de la Investigación
Nacional de 1997


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A la gran mayoría de las familias aborígenes les quitaron hijos, y en algunos casos eso se repitió varias generaciones. Muchos niños nunca volvieron a ver a sus padres y hoy muchos los buscan.
A las familias que opusieron resistencia las sancionaban y castigaban cruelmente a los niños robados por hablar el idioma de sus padres o intentar huir y regresar a su familia.
El gobierno se robaba principalmente a los niños de raza mixta, es decir, de piel clara. Los capacitaban para trabajar de sirvientas o trabajadores agrícolas, y les enseñaban a rechazar su identidad y cultura. Kathy Rioli dice que le daba vergüenza bailar en una ceremonia aborigen, pues a sus padres los separaron de su tierra y cultura. Ella creció en una casa de crianza que era un punto intermedio entre la cultura indígena y la sociedad blanca. A Francene George de Yirrkala le daba vergüenza el hecho de que creció en la isla Palm, una colonia penal de “aborígenes revoltosos” y no se lo contaba a nadie.
En 1964, se empezaron a derogar las leyes de separación estado por estado y el proceso duró hasta 1984.
Vergüenza nacional
Muchos australianos blancos respondieron a las conclusiones de la Investigación Nacional de una forma insólita. En mayo, se realizó la manifestación más grande en la historia del país; 200.000 personas marcharon por el puente del puerto de Sydney pidiendo reconciliación. Cientos de miles han firmado “libretas de perdón” y miles han acudido a oír los relatos de aborígenes robados de sus familias. Miles y miles de personas han colocado pequeñas manos de madera en jardines y playas en señal de vergüenza y dolor.
En julio, la fotógrafa Polly Borland no fue a saludar al primer ministro cuando visitó su exhibición “Australianos”, una colección de retratos de 50 prominentes expatriados. Borland escribió en el catálogo de la exhibición que el colonialismo australiano la hace sentir que tiene “las manos manchadas de sangre” y que se opone a la política oficial hacia los indígenas. En cuanto a la invitación del primer ministro, señaló: “No quería conocerlo. Hubiera sido muy hipócrita de mi parte. No quiero que nadie piense que apoyo a una persona de esa laya”.
En una carta al primer ministro que se repartió en la exhibición, Borland explicó que no podía aceptar su invitación, condenó la política oficial “que creó las generaciones robadas, el genocidio…” y dijo: “No es simplemente un problema del pasado colonial sino una parte vergonzosa de la vida actual”.
De igual modo, varios artistas y escritores australianos han alzado una voz de protesta. Tres obras de teatro que se estrenaron en Londres condenan las leyes de separación y, en un taller de lecturas, la escritora Germaine Greer dijo que jamás regresará a Australia a vivir hasta que respeten los derechos de los aborígenes a sus tierras y les pidan una disculpa oficial.
Actualmente, muchas personas celebran el Día Nacional de Pedir Perdón, pero el gobierno se niega a pedirles una disculpa a los aborígenes.
El primer ministro, John Howard, sostiene que sería “incorrecto” pedir disculpas por algo que hizo una generación anterior, y además sería inconveniente porque podría dar pie a reclamos de indemnización.
En agosto, una corte federal siguió la pauta establecida por Howard y rechazó las demandas de Lorna Cubillo y Peter Gunner, dos aborígenes robados de su familia. Fue una victoria para el gobierno, que no quiere indemnizar a los niños robados, y sentó un precedente muy negativo para los 750 casos de niños robados que se oirán próximamente en los tribunales.
A Peter Gunner se lo llevaron de su familia en 1956 a la edad de siete u ocho años. A Lorna Cubillo se la llevaron en 1947, cuando tenía apenas siete años. Aunque su abuela le ponía ceniza en la cara para que pareciera de “raza pura”, se la llevaron y la mandaron a una casa para niños de media casta.
El primer ministro aprovechó la decisión de la corte para reiterar su posición; dijo que no existe ninguna evidencia de “una política general de separación y detención” de los niños aborígenes de media casta.
La opresión que sufren los aborígenes
Actualmente, hay aproximadamente 400.000 aborígenes, solo el 2.1% de los 19 millones de australianos, pero un porcentaje muy alto de esa población son pobres, desempleados y presos, y mueren muy jóvenes.
Los aborígenes tienen una tasa de desempleo de 34%, casi cinco veces el promedio nacional. Según cifras oficiales, el 55% recibe welfare y el 11% no tiene ingresos. Una familia aborigen tiene una probabilidad 20 veces mayor de estar sin casa. El promedio de vida de los aborígenes es de cinco a 20 años menos que el de los australianos blancos.
En una comunidad de la isla Tiwi, el suicidio es tan común que han colocado alambre de púas en los postes de alumbrado para que los jóvenes aborígenes no se lancen a los cables de alta tensión. En 12 meses, la policía respondió a 50 llamadas por tentativa de suicidio y en un año cortaron la electricidad en más de 40 ocasiones.
Por otra parte, los aborígenes tienen muchos problemas de salud y una gran falta de servicios de salud. En algunas comunidades el 30% de la población padece diabetes (cuatro veces más que los blancos). La mortalidad infantil es de tres a cinco veces mayor. La frecuencia de enfermedades infecciosas es 12 veces mayor y la cantidad de niños internados con pulmonía es 80 veces mayor.
Menos del 50% de los jóvenes aborígenes de 15 a 19 años estudia, comparado con el 90% de otros grupos. Solo el 33% de los aborígenes se gradúa de la prepa, comparado con un promedio nacional del 77%.
Otra generación robada
Un aborigen tiene una probabilidad 17 veces mayor de ser arrestado que un blanco, y la cantidad de presos indígenas ha aumentado en un 61% en los últimos siete años, casi dos veces la tasa de aumento de presos blancos. Un aborigen tiene una probabilidad 15 veces mayor de ir a la cárcel y 16 veces mayor de morir ahí.
Si bien han abolido las leyes de separación de los niños, ha surgido una nueva generación de niños robados. En las audiencias de la Investigación Nacional, los testigos aborígenes señalaron que las leyes de welfare y el sistema judicial de menores continúan la práctica oficial de separar a los niños aborígenes de su familia. Según un estudio citado en el informe de la Investigación, al 30% de los aborígenes que fueron separados de sus padres les quitaron sus niños y los encargaron a otras familias, a la policía o a centros de detención de menores.
Según cifras de 1997, los jóvenes aborígenes de 10 a 17 años tienen una probabilidad 21 veces mayor de estar en un centro de detención de menores que el resto de la población de esa edad. En Australia Occidental, la probabilidad es 48 veces mayor. En junio de 1997, el Instituto Australiano de Criminología informó que casi el 50% de los aborígenes de 18 a 24 años de edad ha sido detenido.
La mitad de los presos del sistema penal de menores son aborígenes.
En el Territorio del Norte, han sentenciado a chicos de 12 a 15 años a la cárcel porque su familia no pagó multas por infracciones como andar en bicicleta sin casco. En un caso en Australia Occidental, el magistrado dispuso que un chico de 15 años pasara 30 días “bajo observación” en un centro de detención por robarse un helado que costó A$1,90. Después de 18 días, la Corte de Menores ordenó que lo pusieran en libertad… a 600 kilómetros de su casa.

Tomado del Obrero Revolucionario #1073

Publicado 30 octubre, 2009 por Anna en PUEBLOS ORIGINARIOS

LA LLEGADA DE LO BLANCO /12 OCTUBRE 1492   Leave a comment

 

El “Otrocidio”

El 12 de octubre de 1492, el Capitalismo descubrió América. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el Almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor.
Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.
Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.
Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible.
América, ciega de racismo, no las ve.

Eduardo Galeano

 


 

“COLÓN”

Desafiando la furia de los vientos y el hambre de los monstruos devoradores de barcos, el almirante Cristóbal Colón se echó a la mar.
Él no descubrió América. Un siglo antes habían llegado los polinesios, cinco siglos antes habían llegado los vikingos, y trecientos siglos antes que todos habían llegado los más antiguos pobladores de estas tierras, a quienes Colón llamó indios, creyendo que había entrado al Oriente por la puerta de atrás.
Como no entendía lo que esos nativos decían, Colón creyó que no sabían hablar; y como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gente de razón.
Aunque murió convencido de que sus viajes lo habían llevado al Asia, Colón tuvo sus dudas. Las despejó en el segundo viaje. Cuando sus naves anclaron en una bahía de Cuba, a mediados de junio de 1494, el almirante dictó un acta estableciendo que estaba en China.
Dejó constancia de que sus tripulantes lo reconocían así; y a quien dijera lo contrario se le darían cien azotes, se le cobraría una pena de diez mil maravedíes y se le cortaría la lengua.
Al pie, firmaron los pocos marineros que sabían firmar.

Eduardo Galeano / Espejos (2008)



 

Pinturas de Patricia Israel / Chile


En busca de las Indias


 
La llegada de lo Blanco



La 1ª mirada de asombro


Antes los  tenían por llegados del cielo!


           

De su Exposición “La llegada de lo Blanco, 12 de Octubre 1492

 

 

 

Publicado 13 octubre, 2009 por Anna en PUEBLOS ORIGINARIOS

* INTERCULTURALIDAD ?.   5 comments

 

La interculturalidad es la interacción entre
culturas, de una forma respetuosa, horizontal y sinérgica, donde
se concibe que ningún grupo cultural está por encima del otro, favoreciendo en
todo momento la integración y convivencia de ambas partes. En las relaciones
interculturales se establece una relación basada en el respeto a la diversidad y
el enriquecimiento mutuo.


¿Qué  celebramos?

¿Qhapaq Raymi o Navidad? 

¿Inti Raymi o San Juan?

Tras la violenta invasión europea a nuestro continente Abya-Yala se sucedieron una serie de cambios impuestos por la fuerza sobre nuestros pueblos tanto a nivel cultural, político, religioso, económico, militar, jurídico, etc.

Estos cambios se dieron de diferentes maneras y procesos, desde las más sutiles hasta las más abruptas y turbulentas. Sin duda que una que una de ellas se dio en el plano religioso cuyos representantes mediante la Santa Inquisición justificaron sus crímenes de lesa religiosidad produciendo la colonización espiritual de nuestros antepasados.

La expansión de la religiosidad occidental tomó la forma de sectas a medida que los conflictos internos en la iglesia católica y el caos cristiano oficiales se iban agudizando irremediablemente.En este proceso es en el que se inscriben por ejemplo la suplantación descarada de nuestras festividades, rituales y ceremonias religiosas, con otros nombres relacionados con la religión dominante, con otros elementos ceremoniales, con otros conceptos y visiones del mundo, y tratando de adecuar y hacer coincidir de modo sutil las fechas más importantes de las festividades andinas en nombre de un supuesto sincretismo religioso.

Y de esta híbrida mezcla emergieron nuevos rituales, nueva simbología, nuevas creencias, etc. que a decir verdad no son mas que grotescas caricaturas de nuestras verdaderas tradiciones espirituales y religiosas, las mismas que en su mayoría son practicadas por la iglesia católica sobre la población criollo-mestiza principalmente en los centros urbano-citadinos en donde mas influencia tuvo la invasión.

Sin embargo de todo esto, conforme pasaba el tiempo y de acuerdo a la tradición y transmisión oral andina, constatamos que en infinidad de nuestras comunidades originarias aun conservamos intacto la semilla pura de nuestra religiosidad, presta a echar nuevamente las raíces, a germinar y brotar como el maíz de la tierra. Esto en el propósito de mostrar lo que esencialmente representa para nuestro mundo andino el porqué de nuestra fe, de nuestra esperanza y de nuestro júbilo.

En nuestros sagrados Andes existen cuatro momentos importantes en el ciclo vital del maíz como referencia esencial, los que científicamente establecidos constituyen determinados puntos en el tiempo llamados equinoccios y solsticios, durante el lapso de un año, tiempo en el que nuestro planeta gira dando una vuelta entera alrededor del sol.

Entre estos solsticios se distinguen nuestras celebraciones del Inti Raymi y del Qhapaq Raymi, festividades que nuestros antepasados solían celebrar el 21 de Junio y el 21 de Diciembre de cada año, fechas en las cuales el sol alcanza su máxima distancia en su alejamiento del centro equinoccial de la tierra, llamado también el Inti-ñan o Inti-Watana, lo que significa la ceremonia de protección del Padre Sol, el Tata Inti, a fin de evitar que esta deidad suprema se aleje extremadamente de nuestro planeta y, contrariamente, permita la germinación y maduración de los frutos que nacen de nuestra Madre Tierra, la Pachamama, otra de nuestras divinidades supremas.

Nuestros sabios Amawt´as y Achachilas de los Andes nos enseñaron a venerar la Madre Tierra, porque ella constituye fuente inagotable de vida, que nos provee de alimentos, nos provee de medios para protegernos de los desastres naturales, nos provee del placer de convivir con nuestros congéneres, con la madre naturaleza y con los otros seres vivientes que habitan nuestro planeta.

Conforme a la naturaleza de nuestra cosmovisión, el equinoccio de septiembre simboliza la época de la siembra, tiempo en el que la tierra muestra su máxima pureza y fertilidad, tiempo en el que ella se muestra desnuda, virgen, con su color y aroma inconfundible, lista para recibir la semilla. Es la festividad del Kuya Raymi, dedicada al agradecimiento a la tierra y al mismo tiempo a la veneración de la feminidad (mujer), porque es ella quien entrega la vida al universo. Esta celebración ha sido superpuesta con la llamada fiesta de la Virgen María por parte de la invasión europea.

Con el transcurrir de los días, las semanas y los meses, la semilla sembrada es alimentada y protegida constantemente por su madre, la tierra, y en sus entrañas, esta semillita sufre una transformación grandiosa, el de la transición de la muerte a la vida, la semilla se transforma y pasa a ser una planta viva, es el momento en que celebramos el renacer de la muerte a la vida, hoy comúnmente celebrado como el día de los difuntos.

Entonces ya cuando el tierra en su desplazamiento sitúa al sol en su extremo derecho, o geográficamente hablando hacia el polo sur, se produce un otro solsticio, el 21 de diciembre. Para este tiempo, la semilla ha brotado del vientre de su madre, ahora ya es una planta, pequeñita y llena de vida. Los ojos de nuestros abuelos y abuelas expresan nítidamente el júbilo que sienten por su hermosura, su bondad, su fortaleza.A este momento y visión los sabios y Amawt´as lo llamaron Inti Qhapaq Raymi, pues la influencia del sol, sumado a la de todo el cosmos renueva la vida a través de las semillas plantadas en el vientre virgen de la Tierra. Estas tiernas plantitas se comparan a la llegada del niño esperado, y que luego es arrullado en los brazos de sus padres. Como nuestros niños, juguetones, sonrientes y alegres, las pequeñas plantas llegan a poblar la Tierra y ellas darán fruto, seguridad y bienestar a la siguiente generación.

El ritual del Qhapaq Raymi o la gran fiesta de la nueva vida, ancestralmente se la celebraba con mayor majestuosidad que en los tiempos actuales. Pues como se trataba de una festividad dedicada a la continuación de la vida, estaba explícitamente dedicada a las nuevas generaciones, a los niños y jóvenes, que luego del gran ritual pasaban a formar parte viva, activa y sujetos de la sociedad en sí.

Cuenta la tradición oral, que los mayores engalanaban a las futuras generaciones con obsequios celebrando el ritual de la dotación simbólica a los recién nacidos, de prendas de vestir, los valores más preciados, los útiles y herramientas más esenciales para que ellos sean los continuadores de su compromiso natural adquirido en la vida y que los irían trasmitiendo de generación en generación. Este acto de ofrenda a los menores, se traducía en base al compromiso y la participación recíproca de todos los integrantes de la comunidad.Tal era la magnificencia de nuestras fiestas, que los invasores venidos de occidente a través de la imposición de símbolos y creencias, tuvieron que buscar modos para reemplazarlas con algo que también tuviera gran peso y esplendor material y espiritual conforme a lo que acontecía en este tiempo. Y esta imposición fue suplantando nuestras festividades.

Por ejemplo la Fiesta del Inti Raymi que se celebra cada 21 de Junio fue maliciosamente yuxtapuesta por la fiesta católica llamada San Juan, una muestra clara de esta intención es que por ejemplo las tradicionales danzas y formas musicales que se bailaban en esa fiesta en la región de Imbabura, fueron denominados “San Juanitos”, a fin de demostrar que eran ritmos dedicados a la fiesta San Juan.

Igual hicieron con la fiesta del Qhapaq Raymi, que lo celebramos el 21 de Diciembre. Pretendieron convencernos de que esta celebración era la misma a la que ellos denominaban la fiesta de la Pascua de Navidad, dedicada al nacimiento del niño Jesús – considerado por ellos – redentor de la humanidad, y que se la debía efectuar los días 24 y 25 de Diciembre. Igualmente los cánticos y danzas tradicionales de la época llamadas Ch´untunkis fueron denominados Villancicos de Navidad.

Así, bajo el nombre de sincretismo religioso se pretende yuxtaponer valores religiosos traídos de occidente. En la actualidad estas festividades son difundidas profusamente desde El Vaticano, hecho que es muy bien recibido por el mundo capitalista para estimular el florecimiento de la sociedad de consumo.

Este gigantesco proceso de usurpación y suplantación de símbolos y rituales originarios ha ocasionado la pérdida de la identidad de grandes grupos de hermanos y hermanas durante estas más de 5 centurias.

En este tiempo del Pachakuti, estamos retomando el camino de la recuperación, estamos re-emprendiendo la senda de la emancipación espiritual, estamos pasando de la reflexión a la acción, a la defensa de nuestras vidas y la de todos los seres que habitan la tierra. Estamos emprendiendo el proceso de sanación del cosmos y la tierra.—

 

* Ivan Ignacio. Miembro del Consejo Andino de Naciones Originarias (CANO)

Publicado 26 diciembre, 2008 por Anna en PUEBLOS ORIGINARIOS

* “A mi solo me matan, pero volveré y seré millones”   Leave a comment


Hace 227 años Katari era descuartizado y su profecía se multiplicó por millones


La Paz, 14 nov (Luis Fernando Cruz / ABI).- Una sensación de temor
estremeció los cuerpos de las tropas coloniales en momento en que el
líder aymara Túpac Katari (Julián Apaza) predecía en el umbral de su
muerte: "A mi solo me matan, pero volveré y seré millones", para
después ser descuartizado por orden del colonialismo español.


La historia y los escritos relatan que el 15 de noviembre de 1781, el
silencio se apoderó de la plaza principal de Peñas (localidad al
noroeste de La Paz), donde se cumplió la sentencia de pena capital para
quien había osado levantarse contra la violencia y la tiranía española
en defensa de la dignidad y libertad de los aymaras, quichwas e
indígenas originarios del entonces Alto Perú.

La orden fue dada y los caballos partieron a los cuatro puntos cardinales. La sentencia colonial había sido cumplida.

Su cuerpo descuartizado fue expuesto por todo el territorio de Kollasuyu, como escarmiento a los indios rebeldes.


Su cabeza fue enterrada en el cerro de K’ili K’ili (La Paz); la mano
derecha en Ayo Ayo (camino a Oruro), la izquierda en Achacachi (cerca
del lago Titicaca); su pierna derecha en Chulumani (Sud Yungas de La
Paz); y la izquierda en Caquiaviri (provincia Pacajes de La Paz).


Después de 227 años de esa inmolación las organizaciones sociales de la
Ciudad de El Alto rindieron este viernes su homenaje al líder de la
lucha por la liberación de los pueblos indígenas-campesinos en
inmediaciones de la plaza Corazón de Jesús.

La leyenda cuenta
que en este lugar se encuentra enterrado el resto del cuerpo del líder
aymara y que "todavía late el corazón de Julián Apaza como señal de la
emancipación de los pueblos indígenas del mundo".

Corría el año
1750 cuando nació Julián Apaza en la comunidad agrícola de Sica Sica.
Los comunarios aymaras vieron admirados que dos hermosos y enormes
mallkus bajaron a Sullkawi en Sica Sica, y se posaron en las montañas
cercanas, uno de los cóndores representaba a la Nación Aymara y otro a
la Nación Quichwa.

La historia da cuenta que Julián Apaza fue
sacristán y panadero antes de iniciar una de las rebeliones indígenas
más grandes de esa época, entre las que se describe que se consolidó
dos cercos, y una se prolongó por más de seis meses a la ahora ciudad
de La Paz, con un ejército de 40.000 hombres, en 1781

Este
levantamiento indio de finales del siglo XVIII fue el más extenso
geográficamente y con más apoyo. Tomó dos años al gobierno colonial
español sofocarlo.

En 1780, Julián oye hablar del Jach’a
Katari, el líder Tomás Katari, quien inició una lucha con los Ayllus
guerreros Q’aqachacas de Macha frente a los abusos de los españoles.


Julián tomó contacto con Tomás Katari, y ambos compartieron sus ideas,
y en su honor adoptó el nombre de Katari que quiere decir valentía y
peligrosidad de la serpiente. Tupak es águila y ese nombre lo usó como
símbolo de fraternidad con Tupak Amaru, el héroe Quichwa.

El
Congreso Nacional sancionó el proyecto de Ley Nro. 080/03-04 por el que
declaró héroe y heroína nacional a los líderes aymaras Julián Apaza y a
su esposa Bartolina Sisa (también ejecutada por el poder colonial
español) que en el siglo XVIII combatieron contra las tropas españolas.


El entonces senador aymara Esteban Silvestre, del Movimiento Al
Socialismo (MAS) electo por el departamento de La Paz, impulsó la
aprobación del documento. La ley sancionada en el Legislativo fue
remitida al Ejecutivo para su promulgación y vigencia.

Tupac
Katari, y su esposa, Bartolina Sisa, regaron el territorio del
altiplano con su sangre en su lucha por la libertad. La historia de
ambos está marcada por el cerco a la ciudad de La Paz, en 1781, como
una de las gestas indígenas de mayor importancia.

Para los
españoles dominar la insurrección era cuestión de vida o muerte. Si
vencían los rebeldes, acababa el poderío de España no solo en las
colonias americanas, sino en todo su entonces decadente imperio.


Pero Tupac Katari fue capturado y sentenciado a morir descuartizado por
cuatro caballos en la plaza del pueblo de paceño de Peñas. Su mujer fue
ahorcada después de ser sometida a torturas.

Julián Apaza fue insobornable líder, gran estratega del ejército indígena andino y caudillo indiscutible de la rebelión.

Publicado 21 noviembre, 2008 por Anna en PUEBLOS ORIGINARIOS

*JOYERÍA MAPUCHE   Leave a comment


Quiero mostrarles una colección de orfebrería – realizada en plata – de joyas de uno de los  Pueblos Originarios de Chile: el Mapuche.
Son bellas piezas, las cuales cada una de ellas tiene un significado ligado a la cosmovisión de este pueblo.
En una próxima  entrada les contaré  detalladamente al respecto


 


Pasa el cursor sobre cada fotografía para visualizar el nombre de la pieza


 

Publicado 7 septiembre, 2008 por Anna en PUEBLOS ORIGINARIOS

* LA HISTORIA NOS RELATA   Leave a comment

5 de septiembre: Día Internacional de la Mujer Indígena

 

  “A Bartolina Sisa Muger del Ferós Julián Apaza o Tupa Catari, en pena ordinaria de Suplicio, i que sacada del Quartel a la Plaza mayor por su sircunferencia atada a la cola de un Caballo, con una soga de espatro al Cuello, i Plumas, i una Aspa afianzada sobre un Bastón de palo en la mano i a vós de pregonero que publique sea conducida a la Horca, i se ponga pendiente de ella hasta que naturalmente muera; i después se clave su caveza i manos en Picotas con el rótulo correspondiente, i se fijen para el público escarmiento en los lugares de Cruzpata, Alto de San Pedro, i Pampaxasi donde estaba acampada i Precidía sus juntas sediciosas; i fecho sucesivamente después de días se conduzca la caveza a los pueblos de Ayohayo, i Sapahagui de su Domicilio i origen en la Provincia de Sicasica, con la orden para que se queme después de tiempo, i se arrojen las senizas al aire, donde estime convenir”.

Un 5 de septiembre de 1782, una mujer indígena muere cruelmente torturada. En su honor se eligió conmemorar esa fecha como el Día Internacional de la Mujer Indígena. Esa mujer se llamaba Bartolina Sisa.

Bartolina, como muchas jóvenes, creció en su ayllu y era tejedora e hiladora hasta que conoce a Tupac Katari (Julián Apaza), con quien después se casaría. Junto a Tupac Katari, en la zona de la Paz y Tupac Amaru y Micaela Bastidas, en el Cuzco, Perú, organizan a los quechuas y aymaras en su lucha contra el yugo español.

Entre muchas acciones realizadas por estos líderes y lideresas indígenas, destaca el cerco a la ciudad de La Paz, en 1781, que se extendió por más de 100 días y donde se anotan varias victorias a favor. 

Bartolina no era una más en estas lides, sino que comandaba los ejércitos quechua-aymaras con gran éxito.

En el fragor de estas luchas y producto de una traición, Bartolina es apresada en el mes de julio de 1781 y un 5 de septiembre de 1782 es sentenciada a muerte junto a su cuñada Gregoria Apaza, otra gran heroína aymara. Ambas son torturadas y vejadas    públicamente por las calles de  La Paz.

 

Bartolina es ahorcada y descuartizada, para dejar cada una de sus extremidades en los lugares donde ella comandó las tropas indígenas. Su cabeza fue colgada en la localidad de Jayujayu (provincia de La Paz). Así se pretendió amedrentar a los aymaras y quechuas que luchaban para terminar con los atropellos y abusos de los españoles.

Esa fuerza y tesón de esta gran luchadora aymara es la que ha trascendido la historia.

 

 

Los tiempos han cambiado, indudablemente, las Bartolinas de hoy, inmersas en un mundo globalizado, siguen luchando por mejorar sus condiciones de vida y de sus pueblos, luchando contra un sistema económico brutal que arrasa con pueblos enteros. Luchando contra el racismo y la discriminación aún presentes. Luchando por un mundo mejor para todos y todas, con mayor justicia social, con respeto por la diversidad cultural, con respeto por la dignidad de las personas.

Es por ello que éste y todos los 5 de septiembre, las mujeres indígenas y nosotras junto a éllas, decimos

        ¡¡ Jallalla Bartolina Sisa !!

Publicado 5 septiembre, 2008 por Anna en PUEBLOS ORIGINARIOS

*EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS   1 comment

Declaración organizaciones indígenas Aymara

El 9 de agosto fue designado por la Asamblea General de la ONU como el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo.

Las Naciones Unidas escogieron esta fecha como el Día Mundial de los Pueblos Indígenas porque en un 9 de agosto de 1982, representantes indígenas llegaron a la sede de la ONU en Ginebra diciendo queremos “Trabajar con ustedes, no queremos estar excluidos de su proceso”.

Más allá de esta declaración, los Estados del mundo tienen una deuda social con los indígenas que todavía no ha sido saldada.

A la vulnerabilidad existente, se suma el etnocidio, es decir la posibilidad de que desaparezcamos como pueblos y culturas. De las 6700 lenguas que se hablan en el mundo, 4000 son indígenas pero estas últimas lenguas están en peligro de extinción y de ser sustituidas por las lenguas dominantes. Debido a violaciones a los derechos humanos y al deterioro del medio ambiente el 50% de los indígenas ha migrado desde los territorios ancestrales hacia la ciudad. Los conocimientos indígenas, especialmente en materia de medicina, son objeto de robo por parte de compañías que financian para estudios acerca de los usos indígenas de las plantas lo cual no está protegido ni resguardado por ninguna ley.Internacionalmente se logró la aprobación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, hasta hoy no implementada lo cual es un proceso a seguir. En Chile aún esperamos la Ratificación del Convenio 169 de la OIT y el Reconocimiento Constitucional de los Pueblos Indígenas. Hoy, día en que celebramos el Día Internacional de Los Pueblos Indígenas, expresamos nuestro apoyo y reconocimiento a un indígena, aymara, que lucha por salir adelante venciendo la discriminación y la exclusión vivida por nuestros pares.Hermano Evo Morales Ayma, como se lo dijimos en el “Encuentro Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala”, DE LA RESISTENCIA AL PODER en La Paz Bolivia diciembre de 2006, “Si usted fracasa, fracasamos todos los indígenas del mundo” ese fue nuestro sentir, porque es la primera vez que Indígena en Bolivia y Mujer en Chile, logran gobernar un país. Podemos exclamar que “por fin están gobernando las minorías” y lamentablemente por ser las minorías estamos más expuestos a no contar con el apoyo suficiente para seguir haciéndolo. Por eso en este día, le expresamos nuestro respaldo y transmitimos nuestra fuerza y fe para que todo resulte bien por la paz de Bolivia y la esperanza de los Pueblos Indígenas.

 Jallalla Pueblos Indígenas del Mundo
Jallalla Evo Morales Ayma Primer Presidente Indígena
 
Jacinto Blanco Calle / Consejero Urbano
Eduardo Relos Ayavires / Consejero Comuna de Huara
Sergio Mamani García / Consejero Cariquima
Cecilia Flores Carlos / Presidenta Consejo Aymara

      Aymara y Quechua / Altiplano Sudamericano

 



Publicado 9 agosto, 2008 por Anna en PUEBLOS ORIGINARIOS