Archivo para la categoría "POESÍA"

Pablo Neruda Poeta / Grandes Chilenos   Leave a comment

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Docu con pequeña biografía, presentada por TVN Chile para el programa Grandes Chilenos

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Publicado 23 mayo, 2011 por Anna en POESÍA

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*LEFTRARU. HALCÓN VELOZ. (Neruda. La educación del cacique. Canto General. 1939).   Leave a comment

Lef traru
(Halcón veloz)

(Lautaro)
(1534 – 29 de abril de 1557)
Se acerca el 29 de abril, el mes en que rendimos homenaje a nuestro antepasado Leftraru recordando el día de su fallecimiento en la batalla de Peteroa.
Leftraru fue educado en el kimün (conocimiento), el azmapu (manera de vivir mapuche), el ngülam (el discurso intrafamiliar) de nuestros antepasados y la sabiduría de nuestros ancestros que prepara para sufrir impasibles el rigor de la Ñuke Mapu, madre naturaleza. Adaptarse a soportar el frío, el calor, el cansancio.
El sentimiento de pertenencia a la Mapu, a la tierra tal como nosotros.
Leftraru es un modelo para su pueblo por su actitud de respeto a las enseñanzas de sus mayores y porque honraba nuestra Mapu y a sus hermanos. Era serio en dar la reverencia a sus padres y abuelos porque sabía de dónde venía pues conocía su küpan, su küpalme.
Era brillante y veloz por eso se le puso ese nombre y se lo seleccionó por los ancianos para conocer a esos extraños invasores tan diferentes tanto física como culturalmente que eran conocidos como wingka, los españoles.
Aunque se dice que fue tomado prisionero por los españoles, nuestro toki Leftraru fue voluntariamente a aprender de los wingka para poder conocerlos por dentro.
Leftraru vivió entre los españoles y llegó a ser el guarda y cuidador de los caballos seleccionados que usaban los capitanes y el mismo gobernador Valdivia (el caballo, lo más valioso del español en la guerra de Arauco).
Cuando hubo cumplido su aprendizaje, volvió de su misión y por nuestros mayores fue elevado al cargo de toki junto con Kewpulikan (Caupolicán) ya que se sabía de su aprendizaje.
Por eso Leftraru fue capaz de desarrollar mecanismos de defensa que no se habían visto antes y que forman parte de la evolución de nuestro pueblo en su paso por la Mapu. Con esa capacidad de estratega formó un gran ejército
que fue el terror de los conquistadores

Este bello poema de Pablo Neruda hace una reminiscencia de la educación y altos valores del pueblo mapuche.
Educación que podemos ver en nuestros padres y que nuestros hijos verán en nosotros porque somos un pueblo que lleva una trayectoria a través de milenios y sus enseñanzas son las que reconocemos y que muestran el buen vivir entre hermanos, con la Mapu, con los animales y con los elementos y los seres en general.
La sabiduría de nuestros antepasados es poesía pura.
Feley.
Mapuche ta inchiñ.

Neruda vivió en la Mapu.
Cuando Temuko solo tenía 19 años de fundación.
Era un campamento fronterizo.
Por eso el poema no deja de ser un diálogo con la historia.
Disfrutemos del poema…
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EDUCACIÓN DEL CACIQUE – Pablo Neruda (CGN, IV, IX), 1950.

Lautaro era una flecha delgada.
Elástico y azul fue nuestro padre.
Fue su primera edad sólo silencio.
Su adolescencia fue dominio.
Su juventud fue un viento dirigido.
Se preparó como una larga lanza.
Acostumbró los pies en las cascadas.
Educó la cabeza en las espinas.
Ejecutó las pruebas del guanaco.

Vivió en las madrigueras de la nieve.
Acechó las comidas de las águilas.
Arañó los secretos del peñasco.
Entretuvo los pétalos del fuego.
Se amamantó de primavera fría.
Se quemó en las gargantas infernales.
Fue cazador entre las aves crueles.
Se tiñeron sus manos de victorias.
Leyó las agresiones de la noche.
Sostuvo los derrumbes del azufre.

Se hizo velocidad, luz repentina.

Tomó las lentitudes del otoño.
Trabajó en las guaridas invisibles.
Durmió en las sábanas del ventisquero.
Igualó las conductas de las flechas.
Bebió la sangre agreste en los caminos.
Arrebató el tesoro de las olas.
Se hizo amenaza como un dios sombrío.
Comió en cada cocina de su pueblo.
Aprendió el alfabeto del relámpago.
Olfateó las cenizas esparcidas.
Envolvió el corazón con pieles negras.

Descifró el espiral hilo del humo.
Se construyó de fibras taciturnas.
Se aceitó como el alma de la oliva.
Se hizo cristal de transparencia dura.

Estudió para viento huracanado.
Se combatió hasta apagar la sangre.
Sólo entonces fue digno de su pueblo.

Nota: Ignacio Kallfükura

Grabado: Leftraru de Santos Chávez

Publicado 21 marzo, 2010 por Anna en CULTURA MAPUCHE, POESÍA

*PUERTO   1 comment

Publicado 31 agosto, 2009 por Anna en POESÍA

MARIO BENEDETTI HA MUERTO   2 comments

Se fue uno de nuestros más queridos poetas.
Mario Benedetti ha muerto
¡¡ Que viva Mario Benedetti !!

DEFENSA DE LA ALEGRÍA
Mario Benedetti

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y la definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica los paros cardíacos
y de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como un certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
        y también de la alegría.

 

"El Aniversario" Marc Chagall

A veces la vida se parece a una guerra. A veces la paz tan defendida, es la de los cementerios, el tedio de rutinas. Aun en el desasosiego de la lucha es posible cavar y arrinconarnos, atrincherarnos y resistir blandiendo una alegría.<br>        La alegría de veras, no se confunde con la mueca caricaturesca del " vencedores.>
        La alegría es pequeña y es íntima. No está en guerra con los sinsabores, es más bien parecida a una tregua donde abreva la fuerza y la templanza.
        A la alegría se llega como a un encuentro azaroso y presentido. Cuando nos toma por sorpresa parece que fuera parte de nuestra naturaleza, que responde a la lógica de la existencia: que ella está y sólo se trata de reconocerla y hacerla nuestra. Y no es cierto.
        La alegría se construye, se defiende y se reclama, se destruye, se desarma, se roba y se mata; se reconquista, se transmite y se comparte.
        La gravedad de los diagnósticos es una amenaza y a veces un colapso para la alegría. Pero hay una extraña coincidencia que el ejercicio de la medicina reconoce, una "casualidad permanente": la enfermedad irrumpe en un campo abonado por la tristeza, un desierto de alegría es el paisaje más frecuente que antecede a la guerra de las entrañas.
        La defensa de la alegría es una posición que releva al cuerpo de las batallas que hay que librar en la vida con las mejores armas: las palabras, el pensamiento y los actos. Habilitar al paciente para que recupere su puesto y la defienda es ayudar a localizar su trinchera, desatando esa alegría convicta y maniatada, que no se rinda, que no renuncie ni se traicione.
        Con la alegría y con las penas se aprende la aritmética dura de la vida: uno se entera con los que puede contar. Aun en las inevitables derrotas, puede existir la entrañable alegría de descubrir a quien elige la misma trinchera y nos dice:
… usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo. **
        Cuando la capacidad para la alegría se recupera, luego de una caída brutal en la aflicción y el padecimiento (esas transitorias muertes subjetivas que nos desalojan de lo que creíamos ser o tener en la vida), las alegrías ya no son las mismas. Nosotros tampoco.
        Tanto la intensidad, la oportunidad y el objeto mismo de la alegría, la manera de sentirla, expresarla o reconocerla, suelen tener cambios tan notables que el primer sorprendido es uno mismo. Puede que por un tiempo, la alegría aparezca teñida del nublado sepia del desengaño, pero lo fundamental es un decisivo cambio del umbral que se atraviesa para acceder a su gracia.
        La humildad de las pequeñas alegrías cotidianas constituye una inesperada recompensa, un botín impensado de las batallas más duras. Hay una redimensión de la vida que se gana no por el camino del éxito garantizado sino por no haber sucumbido en la desgracia. La apuesta es axiomática: en verdad nunca se sabe si "al alba cantarán los gallísimos sueños".

¡¡ COMPARTAMOS  LA  ALEGRÍA  DE TENER  SU  GRAN  LEGADO !!

** De "Hagamos un trato", tb de Benedetti Lic. Diana L. Braceras



Publicado 18 mayo, 2009 por Anna en POESÍA

* Amor América   Leave a comment

De "Canto General" / Pablo Neruda

 

 

Amor América

 

Antes de la peluca y la casaca

fueron los ríos, ríos arteriales,

fueron las cordilleras, en cuya onda raída

el cóndor o la nieve parecían inmóviles:

fue la humedad y la espesura, el trueno

sin nombre todavía, las pampas planetarias.

El hombre tierra fue, vasija, párpado

del barro trémulo, forma de la arcilla,

fue cántaro caribe, piedra chibcha,

copa imperial o sílice araucana.

Tierno y sangriento fue, pero en la empuñadura

de su arma de cristal humedecido,

las iniciales de la tierra estaban escritas.

Nadie pudo

recordarlas después: el viento

las olvidó, el idioma del agua

fue enterrado, las claves se perdieron

o se inundaron de silencio o sangre.

No se perdió la vida, hermanos pastorales.

Pero como una rosa salvaje

cayo una gota roja en la espesura

y se apagó una lámpara de tierra.

Yo estoy aquí para contar la historia.

Desde la paz del búfalo

hasta las azotadas arenas

de la tierra final, en las espumas

acumuladas de la luz antártica,

y por las madrigueras despernadas

de la sombría paz venezolana,

te busque, padre mío,

joven guerrero de tiniebla y cobre

o tú, planta nupcial, cabellera indomable,

madre caimán, metálica paloma.

Yo, incásico del légamo,

toqué la piedra y dije:

¿Quién me espera? Y apreté la mano

sobre un puñado de cristal vacío.

Pero anduve entre flores zapotecas

y dulce era la luz como un venado,

y era la sombra como un párpado verde.

Tierra mía sin nombre, sin América,

estambre equinoccial, lanza de púrpura,

tu aroma me trepó por las raíces

hasta la copa que bebía, hasta la más delgada

palabra aún no nacida de mi boca.

 

  

Canto General es un libro monumental, imponente, en el que Pablo Neruda desplegó una lenta y fecunda elaboración. Así surgió en su obra la más grande epopeya lírica donde el poeta denuncia acremente a los traidores de América, evoca la esperanza liberadora y postula una poesía al servicio del pueblo

Obra majestuosa atravesada por cuatro estéticas: la poética, la épica, la satírica y la dramática: del compromiso personal al amor hacia la naturaleza y la mujer; de la hipérbole enfurecida hacia los adversarios políticos hasta la más sublime tensión del lenguaje en "Alturas de Machu Picchu" o "La arena traicionada".

Himno telúrico; biografía del continente americano; paisaje humano y natural -cordillera, bosque, océano- de una sangre y una herencia históricas; cima de la poesía de nuestro tiempo; oda de amor a la tierra escrita en la clandestinidad; canto épico de un fugitivo a sus compatriotas de la Patria Grande; fraterno abrazo y emoción certera que hizo expresar al poeta: "América, no invoco tu nombre en vano": todo esto es apenas un aliento del Canto general.

Y también es la lectura efervescente que, resistiendo los embates del siglo XXI, sabe recuperar aquella intención social, ética y política que mejor retrata a Pablo Neruda.

Publicado 16 septiembre, 2008 por Anna en POESÍA

MARIO BENEDETTI   Leave a comment

 

 DEFENSA DE LA ALEGRÍA
Mario Benedetti

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y la definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica los paros cardíacos
y de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como un certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
        y también de la alegría.

 

"El Aniversario" Marc Chagall

A veces la vida se parece a una guerra. A veces la paz tan defendida, es la de los cementerios, el tedio de rutinas. Aun en el desasosiego de la lucha es posible cavar y arrinconarnos, atrincherarnos y resistir blandiendo una alegría.<br>        La alegría de veras, no se confunde con la mueca caricaturesca del " vencedores.>
        La alegría es pequeña y es íntima. No está en guerra con los sinsabores, es más bien parecida a una tregua donde abreva la fuerza y la templanza.
        A la alegría se llega como a un encuentro azaroso y presentido. Cuando nos toma por sorpresa parece que fuera parte de nuestra naturaleza, que responde a la lógica de la existencia: que ella está y sólo se trata de reconocerla y hacerla nuestra. Y no es cierto.
        La alegría se construye, se defiende y se reclama, se destruye, se desarma, se roba y se mata; se reconquista, se transmite y se comparte.
        La gravedad de los diagnósticos es una amenaza y a veces un colapso para la alegría. Pero hay una extraña coincidencia que el ejercicio de la medicina reconoce, una "casualidad permanente": la enfermedad irrumpe en un campo abonado por la tristeza, un desierto de alegría es el paisaje más frecuente que antecede a la guerra de las entrañas.
        La defensa de la alegría es una posición que releva al cuerpo de las batallas que hay que librar en la vida con las mejores armas: las palabras, el pensamiento y los actos. Habilitar al paciente para que recupere su puesto y la defienda es ayudar a localizar su trinchera, desatando esa alegría convicta y maniatada, que no se rinda, que no renuncie ni se traicione.
        Con la alegría y con las penas se aprende la aritmética dura de la vida: uno se entera con los que puede contar. Aun en las inevitables derrotas, puede existir la entrañable alegría de descubrir a quien elige la misma trinchera y nos dice:
… usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo. **
        Cuando la capacidad para la alegría se recupera, luego de una caída brutal en la aflicción y el padecimiento (esas transitorias muertes subjetivas que nos desalojan de lo que creíamos ser o tener en la vida), las alegrías ya no son las mismas. Nosotros tampoco.
        Tanto la intensidad, la oportunidad y el objeto mismo de la alegría, la manera de sentirla, expresarla o reconocerla, suelen tener cambios tan notables que el primer sorprendido es uno mismo. Puede que por un tiempo, la alegría aparezca teñida del nublado sepia del desengaño, pero lo fundamental es un decisivo cambio del umbral que se atraviesa para acceder a su gracia.
        La humildad de las pequeñas alegrías cotidianas constituye una inesperada recompensa, un botín impensado de las batallas más duras. Hay una redimensión de la vida que se gana no por el camino del éxito garantizado sino por no haber sucumbido en la desgracia. La apuesta es axiomática: en verdad nunca se sabe si "al alba cantarán los gallísimos sueños".

** De "Hagamos un trato", tb de Benedetti

Lic. Diana L. Braceras



Publicado 29 junio, 2008 por Anna en POESÍA

* YO SOY PABLO NERUDA   1 comment

 

Yo soy Pablo Neruda

Aquí estoy para compartir mi descubrimiento. Hoy les traigo un regalo muy valioso – para mí y espero que para los que aman a Neruda también lo sea – es una joyita que ha sido reflotada para nuestro gozo. Un contacto directo con la dimensión humana del poeta

Vídeo filmado en 1967 que nos muestra la relación de Neruda con los objetos, con lo social, con el amor, con el mar ..

Encontrarán imágenes de Neruda en Chile – en Santiago e Isla Negra principalmente – conversando en las calles, en el zoológico, en los mercado que a Él tanto le gustaba recorrer e interactuar y también escucharán esa voz tan peculiar que Él tenía, leyendo sus poemas.

Me emocionó mucho ver este vídeo, me conectó con mi infancia de niña lectora, con ese tiempo en que el estar con Él era una cosa tan natural, a como nos reíamos a sus espaldas imitando su voz, a su manera de poner los pies al sentarse, juntando las rodillas y las puntas de sus zapatos y separando los talones, ésto  nos parecía tan gracioso… Pero, ya, mÍrenlo y que lo disfruten.


Escrito y dirigido por Harold Mantell

Vídeo gracias a arcoiris TV

http://es.arcoiris.tv/modules.php?name=Downloads&d_op=getit&lid=45&ext=_big.wmv

 

Publicado 15 mayo, 2008 por Anna en POESÍA