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MUSEO DE ARTE POPULAR AMERICANO / CULTURA MAPUCHE   Leave a comment

 
 

 

            

 

Con la creación del Museo de Arte Popular Americano inaugurado el 23 de diciembre de 1944, la Universidad de Chile reconoció el valor de las manifestaciones del arte popular e indígena en un mismo nivel de importancia que el arte denominado académico o docto, como sujeto de investigación y documentación. Este constituyó en su época una aproximación renovada al espinudo problema de la identidad del arte en un continente mestizo como es Latinoamérica, epítome de lo que Nestor García Canclini denomina «culturas híbridas».

En vísperas de un nuevo milenio, cuando se plantea la relación entre cultura, globalización y tradición, los ideales que impulsara su fundador, el gran universitario que fuera Tomás Lago, se mantiene en plena vigencia. Nuestra inserción como cultura latinoamericana en este mundo tendrá un mayor peso y significado en la medida que sepamos valorar nuestra propia tradición en la creación de bienes simbólicos.

Es por ello que reviste tal importancia la presentación de esta muestra de la cultura mapuche preservada en el Museo de Arte Popular Americano "Tomás Lago", dependiente de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, en el Museo Nacional de Belas Artes de Rio de Janeiro, con ocasión de la Cumbre Unión Europea, América Latina y El Caribe. Además de presentarse por primera vez en Brasil, esta colección compuesta de un total de ochenta obras entre platería, maderas, textiles, cestería, cerámica, piedra y cuero, permite dar a conocer a autoridades de Europa y América el tesoro cultural de una etnia que ha sabido mantener enhiesta durante más de quinientos años la tradición de su propia cultura, a través de las circunstancias más adversas.

Junto con agradecer de la manera más sincera el apoyo brindado por la señora Heloisa Aleixo Lustosa, Directora del Museo Nacional de Bellas Artes de Rio de Janeiro, por el señor Santiago Larrain Cádiz, Director de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Chile, el Decano infrascrito agradece a la Directora del Museo señora Sylvia Ríos Montero, y a todo el personal profesional, técnico, administrativo y de servicio del Museo por su esforzada labor en el proceso de diseño museográfico, investigación, producción y montaje a fin de presentar con todo el realce que se merece esta muestra proveniente del sur del continente americano.

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Publicado 28 noviembre, 2006 por Anna en CULTURA MAPUCHE

HABITAT DEL PUEBLO MAPUCHE   Leave a comment

 

    HABITAT

 

 

Chile se caracteriza por poseer una gran diversidad geográfica y climática a lo largo del territorio. Es necesario conocer esta característica al momento de estudiar los distintos grupos aborígenes que habitaron en el país. Esta diversidad, favoreció el desarrollo de grupos humanos cuya supervivencia se aseguró en el grado de adaptabilidad alcanzada en el paisaje y el clima. Sin embargo, los de mayor desarrollo cultural fueron aquellos que recibieron directa influencia incaica (norte de Chile) y los que se establecieron en sociedades sustentadas en la agricultura y la ganadería, actividad fomentada por los fértiles valles centrales. A esta realidad responde la cultura mapuche.

Se sabe que antes de la ocupación europea, la población mapuche se extendía entre la actual ciudad de Copiapó y el archipiélago de ChiIoé; sin embargo, a la llegada de los españoles, la población se concentra principalmente entre los ríos Bío-Bío y Toltén, existiendo al sur del último y hasta Chiloé, una zona con clara influencia cultural mapuche.

La denominación mapuche (gente de la tierra) designa a un grupo cultural y étnicamente idéntico, sin embargo esta unidad, responde a un concepto cultural y no político. Aunque las costumbres, lengua y características étnicas se repiten, la organización social se caracteriza por estar constituida por diversos lof (grupos de parientes consanguíneos que vivían agrupados en comunidades que obedecían a un solo Ionko o cacique), independientes entre sí y constituidos por quince a veinte familias aproximadamente, que mantienen particularidades locales. Esta dispersión se explica por la fuerte creencia mapuche en que la muerte no ocurre por motivos naturales, sino que es consecuencia de maleficios procurados por enemigos del difunto. Al ocurrir la muerte, la machi, comunicándose con los espíritus, descubría la identidad del culpable de los maleficios, el que muchas veces cobraba forma de ave o animal, lo que explicaba su inubicabilidad humana. Esto causaba constantes y repetidos enfrentamientos entre los lof, pues rara vez el maleficio provenía de la misma tribu. Estos lof a la vez, se agrupaban en tres zonas geográficas paralelas conocidas como butal-mapu. Estos se extendían vertical e imaginariamente entre el Bío-Bío y el Toltén, ordenándose según la topografía circundante: la zona correspondiente a la Cordillera de los Andes y sus faldeos, inapire- mapu (país subandino); el territorio de los valles intermedios, Ielfun-mapu (país llano); y las tierras comprendidas entre la Cordillera de la Costa y el Océano Pacífico, Iafquen-mapu (país marítimo).

Además de los butal-mapu, los mapuches distinguieron los diversos grupos humanos existentes en el territorio según su ubicación geográfica, llamando a las tribus del norte pikunches (gente del norte) y a las del sur huilliches (gente del sur), denominaciones que diferenciaban a los habitantes de las zonas comprendidas entre Copiapó y el Bío-Bío, y entre el Bío-Bío y Chiloé respectivamente. Estudios antropológicos estiman que, aunque hubo originalmente otros grupos humanos en estas regiones, los mapuches lograron imponer su cultura, esto se comprueba por la unidad lingüística, entre otros aspectos, presente en pehuenches, changos y tehuelches, quienes tienen como lengua madre el mapudungun o a variaciones de la misma.

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Publicado 28 noviembre, 2006 por Anna en CULTURA MAPUCHE

HISTORIA, COSMOVISIÓN Y CREENCIAS RELIGIOSAS MAPUCHES.   4 comments

 
 
 

                                             

 

El pueblo mapuche (mapu= tierra, che=gente) es uno de los tantos grupos aborígenes americanos, que han conservado más fuertemente sus creencias, costumbres e identidad.

Durante toda La Colonia opusieron una prolongada resistencia a la corona hispánica. Este hecho obligó a la administración a reconocerles cierta autonomía, estableciendo fortificaciones a lo largo de la frontera y manteniendo un ejército profesional, caso único en la historia de las colonias. La Guerra de Arauco, termina recién durante la República con el proceso denominado de «pacificación» de la Araucanía que concluye en 1891.

El largo período de la Guerra de Arauco, significó además de un conflicto bélico, un intenso intercambio cultural económico y un proceso de mestizaje. En estos contactos es importante la adopción, por parte de los mapuches, del caballo y las técnicas de la platería.

A partir de la «pacificación» los grupos que habían sido de gran movilidad durante el S.XIX, se asientan, adoptando una economía agraria. Disminuye la antigua actividad ganadera de intercambio con los mapuches de la zona oriental (Argentina) y comienza el establecimiento de las comunidades en reducciones.

El núcleo fundamental de esta sociedad es la familia, que tiene por habitación la ruka. El jefe del hogar es el hombre, quién trabaja fuera de la casa en la agricultura y en el cuidado del ganado, especialmente ovino. La mujer se preocupa de las tareas domésticas, el cuidado de los hijos, pero también es la que conserva y crea los contenidos y valores de su cultura, transmitiéndolos a su grupo familiar. Al casarse vivirá en la casa de sus suegros hasta la construcción de la nueva ruka.

La poligamia era una forma de matrimonio en la antigua sociedad mapuche y se consideraba símbolo de riqueza y poder. Hoy esta costumbre ha desaparecido debido a razones económicas y a la influencia del cristianismo.

Una comunidad es la agrupación de varias familias, a las cuales une el parentesco patrilineal y un territorio de propiedad común. Esta proximidad origina vínculos económicos, como la realización de trabajos agrícolas, construcción de casas o diferentes eventos como el juego de la chueca o palin. También se deben destacar las instituciones religiosas y los valores morales como elementos unificadores de la sociedad y que mantienen la cohesión de la cultura.

En épocas pasadas, la base de la autoridad en la familia extensa era el Ionko. La unidad social giraba en torno a este jefe, que era generalmente el miembro de mayor prestigio y riqueza (ulmen).Durante la conquista española, se introducen diversas modificaciones a la organización social, llegando a nombrar la propia corona a los caciques. En el período que se extiende la larga Guerra de Arauco, los indígenas establecen un jefe militar: el toqui, que sólo gobierna durante el conflicto bélico.

Tras la "pacificación de la Araucanía" (fines del siglo XIX), se reservó al cacique o toqui el derecho a repartir las tierras en las reducciones.

En la actualidad la división de tierras entre las familias ha contribuido a una desintegración social, política y la consiguiente migración a las ciudades con todo el proceso de transculturación que esto involucra. (*)

 

 

Cosmovisión y Creencias Religiosas 

"En este suelo habitan las estrellas.
En este cielo canta el agua de la imaginación.
Más allá de las nubes que surgen de estas aguas y de estos suelos nos sueñan los antepasados.
Su espíritu dicen es la luna.
El silencio su corazón que late."

Elicura Chihuailaf

(Poeta mapuche Contemporáneo)

 

Es complejo, en breves líneas, resumir la riqueza de la cosmovisión y religiosidad mapuche. Debemos citar a Foerster, quien señala "que posiblemente en Chile sean pocos los grupos o sectores que manifiestan con tanta claridad como los mapuches, que su identidad, su ser (inseparable de las condiciones de vida de la tierra (mapu), los animales, la naturaleza) se liga hasta confundirse con lo sagrado".2

Los mapuches actuales, han llegado a establecer una nueva dimensión de lo religioso en un sincretismo que inserta tanto la religión católica como los cultos evangélicos protestantes. La machi o shamán, es fundamental en la configuración de mitos y ritos mapuches. Es la mediadora entre el mundo natural y el sobrenatural. Con estos fines utiliza el kultrung, tambor ceremonial en el cual aparece representado simbólicamente el universo en cuatro partes, por medio de una cruz; en los cuadrantes superiores se representan figuraciones del cielo y en los inferiores de la tierra. Esta oposición cielo-tierra, equivaldría a la oposición masculino-femenino o a los ciclos de la naturaleza. El hombre mapuche se ubica en el centro del cosmos, donde convergen los cuatro puntos cardinales. Es la meli witran mapu (la tierra de las cuatro esquinas).

El cosmos mapuche además de esta ordenación cuatripartita, se estructura en un "arriba" y un "abajo". La región del cielo wenu mapu, está ocupada por conjunto de deidades que tiene a la cabeza a Ngnechen, rey o dueño de los hombres. Esta deidad es poseedora de atributos opuestos como masculino-femenino, viejo-joven.

Los astros también constituyen deidades como killen (la luna), weñelfe (el lucero del alba), wanglen (las estrellas); ellas influyen sobre la machi en sus rogativas. En estas se invoca a seres desaparecidos de importancia.

El ordenamiento del universo y de todos los seres, ha otorgado a éste un carácter mítico. Hay dos puntos cardinales relacionados con el bien: el sur y el oriente; el norte y el este, se consideran negativos.

Pillan es una deidad propia del oriente, que vive tras las montañas. El oriente no es solo el lugar donde nace el sol, la luna o las estrellas, sino representa el sitio desde donde emanan todos los poderes y las fuerzas capaces de asegurar la vida. Su invocación es lo fundamental en el ascenso hacia el mundo sacro. La ruka debe orientarse hacia ese punto, también la machi orienta el rewe en ese sentido.

Los puntos norte y oeste, se identifican en un sentido negativo; el primero por la procedencia de los vientos portadores del mal tiempo. El poniente es el punto en que muere el sol y van a reposar los difuntos.

El inframundo nag mapu (opuesto a wenu mapu), es el lugar del mal y de las fuerzas ocultas. Su color simbólico es el negro (kuri). En este sitio viven los weküfe seres de las tinieblas. Sin embargo, kuri como color simboliza lo fuerte y lo poderoso.

El cristianismo ha generado numerosos cambios en las creencias mapuches, volcándolos hacia el monoteísmo. Hoy se designa al Ser Supremo como Padre Dios (Chau – Dios), creador y dueño de los hombres y del universo. Identificándose a Pillan, más como un demonio que una deidad benéfica.

 

ALGUNAS CEREMONIAS

En muchas de las ceremonias rituales mapuches y de acuerdo a la cosmovisión, se persigue la compensación de las fuerzas del bien (Ngnechen) con las del mal (weküfe). El primero significa vida y construcción, el segundo destrucción y muerte.

Entre las más destacadas, cabe señalar al nguillatun, ceremonia de rogativa, el machitun, ritual de sanación, el wentripantu o celebración del Año Nuevo, el día del solsticio de invierno, se podrían considerar también los ritos funerarios y de iniciación.

Para el nguillatun, se necesita un lugar especialmente dispuesto para este fin. En su centro se instala el rewe y a su alrededor los participantes. Dura un mínimo de dos días y un máximo de cuatro. En algunas zonas de la Araucanía se realizan cada dos, tres o cuatro años, según las necesidades. La rogativa es por diversos motivos: el clima, las cosechas, para evitar las enfermedades o para lograr la abundancia de alimentos. Durante la ceremonia se realizan bailes acompañados de diversas oraciones. Además se sacrifica un animal, generalmente un cordero, por el ngepin que es el director del rito. Luego la sangre del animal se asperja o se reparte a los invitados, ofreciéndose a los participantes la bebida ritual llamada muday (maíz fermentado). El cuerpo del animal sacrificado puede ser completamente quemado en un fogón para ser consumido.

La machi en esta ceremonia aparece como una auxiliar del oficiante y entre los sones de su kultrung canta:


"Te rogamos que llueva para que produzcan las siembras, para que tengamos animales.

"Que llueve" diga usted Hombre Grande cabeza de Oro y usted. Mujer Grande rogamos a las dos grandes y antiguas personas."3


El machitun, es un rito de sanación que fue descrito ya en el siglo XVI por Pineda y Bascuñan en su obra El Cautiverio Feliz. Es una ceremonia propiamente de la machi y que consta fundamentalmente de tres partes:


El diagnóstico de la enfermedad.
su expulsión.
Una revelación sobrenatural sobre esta sanación.4


En ella la machi realiza exámenes relativos a ciertos síntomas, evidencias del enfermo o por signos misteriosos que observaron éste o sus parientes; se supone que también podría haber sido contagiado un animal que se examina. También se hace el diagnóstico por revelación del más allá.

En la totalidad de este contexto, son importante los instrumentos utilizados por la machi. En esta como en otras ceremonias, utiliza el kultrung y hace uso del rewe, subiéndose a él y explicitando el viaje de su alma a la tierra de arriba.

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Publicado 28 noviembre, 2006 por Anna en CULTURA MAPUCHE

OBJETOS DE USO COTIDIANO MAPUCHE.   1 comment

 
 

      

                                  

  

 

 

 
En los flujos y reflujos de una vida en común, el mapuche interactúa con los objetos que produce en una permanente proximidad, en torno a las tareas que aseguran el mantenimiento o la renovación de la vida (1). Su actitud y accionar responde, en este sentido, al íntimo vínculo con la naturaleza. En un universo sin distancia -que no se nos arroja ante nuestros sentidos como el mundo articulado por occidente, el que se nos entrega desde la llegada de los españoles a la que denominarán América y del que son reflejos los objetos ejecutados por dicha civilización-, el hombre de la tierra realiza su vida en primer término aplicando el conocimiento y el trabajo. Avido observador distingue claramente los ciclos propios de las estaciones del año, leyendo los signos que permiten el adecuado crecimiento de las plantas y animales que le proveerán para su subsistencia; pudiendo controlar las fuerzas naturales mediante un esfuerzo físico y mental que se expresa por medio de un trabajo guiado por sus conocimientos y mediante su reflexión, como asimismo atendiendo al legado de sus antepasados y de su comunidad. Sin embargo, ha aprendido que a despecho de toda previsión y mucho más allá de sus esfuerzos hay agentes y fuerzas que pueden un año, conceder beneficios de fertilidad sin que hayan sido conquistados por la fatiga, según su fe se consigna que ha sido gracias a los designios de dioses, como Ngnechen dueño de la creación, quien puede procurar que todo marche mejor y más fácilmente, provocando que aparezcan en el momento justo el sol, la lluvia, etc., pero otros años los mismos agentes traen mala suerte y desventura, los persiguen desde el principio hasta el fin y obstaculizan sus esfuerzos más denodados y sus conocimientos mejor fundados. Para aplacar esas influencias, como las de los weküfe, demonios que enferman a las personas, lleva a cabo procesos rituales.

En todas estas operaciones con las que busca vincularse y controlar el mundo, los objetos que produce como extensiones de su sistema de creencias, emergen evidenciando una supremacía de lo táctil sobre lo visual, cuestión que puede distinguirse en los elementos que componen la misma ruka, casa, por la propia estructura de ésta (2), y en los enseres y útiles que ella cobija, tal cual lo vemos en los tranatrapihue o morteros para el ají, siendo los de piedra "macizos, de contornos muy variables y de forma generalmente tosca, labrados en bloques que se asientan naturalmente sobre una base firme y presentan una cara superior adecuada para ser excavada por presión y frotamiento prolongado" (3), en el ñillawaca, recipiente de ubre de vaca, en el witrü, cuchara de madera, o en el kullkull, instrumento de viento fabricado con un cuerno de vacuno que lleva un corte en el extremo como embocadura y que es utilizado para hacer llamados, siendo su uso de carácter social. Preeminencia de lo táctil que igualmente se confirma en instrumentos utilizados en juegos como el palin o de la chueca, al elemento empleado en este juego se le llama weño, siendo un palo encorvado en su extremidad más gruesa con el cual golpean una pequeña pelota; o en celebraciones como el machitun, ceremonia de sanación, diagnóstico yo tratamiento de un enfermo, o en el nguillatun, rogativa comunitaria solemne que se realiza cada cierto tiempo, puede ser dos, cuatro o seis años, en ésta presenciamos el rewe, tronco descortezado del árbol de laurel (Laurelia sempervirens), maqui (Aristotelia chilensis) o canelo (Drimys winteri chilensis) -su árbol sagrado-, el que labrado con peldaños se entierra, sobre monedas de plata, como especie de símbolo representativo de una comunidad o sector, propiciándose desde su sólida estructura una comunión con las fuerzas benéficas,

Abundante o escasa la materia utilizada para tales objetos, que surgen mediante diestras operaciones técnicas imbuidas de un gesto manual ejecutado por medios más bien rudimentarios (4), es moldeada a través de una pulsión que se traspone visualmente en huellas inmediatamente palpables en la sola contemplación de la cosa, como ocurre en la alfarería donde de la greda mezclada originalmente con polvo obtenido de la piedra llamada Öcu, vemos aparecer los metawe, cántaros o jarros para contener liquido, el ketru metawe, jarro pato utilizado con fines rituales (5), las challa u ollas, etc., o como vemos en los textiles, donde de la lana de oveja, hilada previamente con mucho cuidado y hasta hace unas décadas teñidas íntegramente con hierbas, como el relvún (Galium chilense), cuyo resultante era el color rojo, o el espino michay (Berberis linearifolia) que tiñe de amarillo, aparecen las mantas, chamales, frazadas, fajas para la cabeza (trarilonko) y para la cintura (trariwe), las que reflejan en los rastros de "imperfecciones" patentes en ellas, señas expresivas de vida, la del productor, que aún cuando reitera formas tradicionales (6) las marca con su impronta. Así las cosas (chemkdn), en cada caso se nos entregan en una profundidad que las hace aparecer como un abultamiento, promovido por un gesto que capta la fuerza de la materia, respondiéndole ésta en un ritmo acompasado. La mano hacedora -de la cual brotan en cestería el llepu, recipiente hecho de fibra de voqui (Lardizabala biternata) que sirve para estilar y servir cereales, como también el chünüwe,(7) cedazo de madera y cuero agujereado, o el sukill, colgante pectoral de plata-, aquí no es un instrumento, es más bien la extremidad por donde se prolonga la fuerza de la naturaleza, y que provoca el desbordamiento de la materia en un gesto que se nutre de los latidos profundos del cuerpo. Dándose que gesto y materia son en el objeto que encarna su unión, exactos contemporáneos, densidad que la estructura plástica del objeto confirma, y en el que las piezas múltiples que lo componen no exhiben una demarcación de sus articulaciones, tal cual acaece en el kultrung (8), instrumento de percusión consistente en una vasija de madera cubierta de cuero (de chivo, oveja o caballo), que cumple diversas funciones sociales. La más importante es servir a la machi, persona elegida por un espíritu superior para asumir en ceremonias de médico, tanto en lo físico como en lo psíquico y social.

Así, en todos los objetos, su construcción parece más vegetal que vertebrada, cada parte se abre hacia su vecina, entregándose como continuidad del entorno-ambiente al que pertenecen, en un compás donde ellos no se abstraen del mundo que lo rodea, sino que son su eco. Permaneciendo próximos al hombre, sin mostrarse frágiles ni sólidos.

 

Sañwe Metawe
Jarro Chancho
Altura 19,5 cm
Ancho 24 cm
Siglo XX

Num kudi
Piedra para moler
Ancho 39 cm

Kultrung
Tambor ceremonial
Altura 18 cm
Diametro 48 cm

Chüñüwe
Cernidor
Altura 7 cm
Ancho  30 cm

Trariwe
Faja Femenina
Altura 2,0 cm
Ancho 7,5 cm

Metawe
Cántaro

Metawe
Cántaro
Altura 31 cm
Ancho 23 cm
Siglo XX

Ketro Metawe
Jarro Pato
Altura 15 cm
Ancho 13 cm
Siglo XX

Pichi Wentru
Niño de Madera
Altura 62 cm
Ancho 21 cm
Siglo XX

Kollón
Máscara Ritual
Altura 26 cm
Ancho 16 cm
Siglo XX

Rüfügue
Cucharón
Altura 46, 7 cm
Ancho 9 cm
Siglo XX

Paiquel
Canasto
Altura 30 cm
Ancho 23 cm
Siglo XX

Trarikan Maküñ
Manta Cacique
1,88 X 1,58
Siglo XX

 

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Publicado 28 noviembre, 2006 por Anna en CULTURA MAPUCHE

PLATERÍA MAPUCHE.   Leave a comment

 
 
 
                                        
   

 

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El desarrollo de la metalurgia en la cultura mapuche, se remonta según los vestigios arqueológicos, al periodo Neoaraucano comprendido entre 1550 y 1750. Momento histórico particular expresado en más de dos siglos de resistencia y autonomía, alcanzado por el Parlamento de Negrete en 1726, "que consolidó una economía preagraria y premercantil, que permitió a los Mapuches, apropiarse no solo de los animales traídos por los Españoles, sino también de la capacidad de adoptar y reacondicionar a su servicio las técnicas e instrumentos y bienes del enemigo". 

La apropiación de las técnicas de fundición y laminación por percusión fría o caliente, según la pieza que lo ameritara, fue un oficio masculino retrafe (platero) que se intensificó durante los siglos XVIII y XIX por la introducción del comercio, estableciéndose un proceso de intercambio con la sociedad huinca por medio del conchavo (intercambio) y los pesos fuertes de plata, los que eran fundidos por los retrate para la confección del ajuar femenino, compuesto generalmente por: trarilonko (cintillo), lloven nitrowe (tocado femenino), chaway (zarcillos), traripel (ceñidor de cuello), tupu (alfiler de ropaje), katawe (alfiler de ropaje), kilkai (collar colgante), sükill (colgante pectoral), trapelakucha (colgante Pectoral), entre otras de más reciente uso como el prenteor (colgante pectoral de tres cadenas); así como además de las piezas ecuestres, de indudable influencia hispano morisca, tales como la ispuela (espuela), istipu (estribo), herrajes compuestos por riendas, cabezadas y el freno, denominadas witram plata, kafishatu y ketrel piriña

El dualismo ordenador de la visión cósmica de la cultura mapuche, incide también en la manifestación material de la platería, puesto que ahonda en dos universos distintos: la mujer, soporte del discurso simbólico mapuche, en donde se oculta y resiste la tradición ad mapu, a través de la cosmovisión suscrita tanto en las formas y contenidos dibujados en la platería; y lo masculino encarnado en los aperos de caballo que representan la sumisión de formas y contenidos huincas al linaje dominante mapuche.

La gran densidad simbólica de las joyas usadas por las mujeres mapuches, nos lleva a esbozar algunas interpretaciones en cuanto a sus formas y contenidos, en función de la cosmovisión, puesto que los colgantes pectorales, tanto los Sükill las trapelakucha y el prendedor de tres cadenas, aluden a la división del espacio vertical entre el mundo etéreo superior, wenu mapu, lugar donde residen las potencias benéficas de los espíritus auxiliares y los antepasados, y su articulación con la horizontalidad del mundo físico, mapu, lugar donde conviven los weküfe, espíritus malignos y los ngen, espíritus dueños de la naturaleza silvestre. Para ello, el retrafe ha utilizado una composición común para los colgantes pectorales, que varia en su terminación y que consiste en una placa superior, generalmente romboidal y excepcionalmente en forma de concha o de medio arco (trapelakucha y sükill), o en el caso del prendedor de tres cadenas, compuesto por una forma trapezoidal, pero readecuada a las figuras de las dos aves opuestas por el pico, cuya unión con la placa superior, desciende en placas rectangulares o cuadradas unidas por eslabones planos, que terminan en forma de cruz (trapelakucha), en forma trapezoidal (sükill y prendedor de tres cadenas) o formas elípticas (sükil).

La terminación del pectoral, tanto en cruz como en romboide, nos habla de la división cuatripartita del espacio, a la cual se le ha asignado aspectos positivos y negativos, propios de un "sistema interpretativo integral del universo, cuya base reside en la conjunción de los opuestos que forman parejas de oposiciones" (2), siendo el centro el lugar que ocupan los mapuches, cuya representación en los sukill, esta dada por medio de un volumen repujado ubicado en el centro, sobre la placa inferior; o por la combinación de este más un volumen con rasgos antropomorfos y en el caso de algunas trapelakucha. con el dibujo de un círculo con un punto en su interior.

La lectura en su conjunto de los colgantes pectorales, por medio de sus formas y contenidos (dibujos incisos, volúmenes repujados y figuras colgantes), nos hablan de la interrelación de los espíritus mapuches protectores y antepasados ubicados en el wenu mapu (cielo), con los mapuches ubicados en el plano del mapu (tierra), cuya representación de los antepasados esta dada por los pájaros contrapuestos del prendedor de tres cadenas, o por las relaciones existentes entre los espíritus protectores ngen (espíritus dueños de la naturaleza silvestre), con carácter fitomorfo, que descienden de las placas superiores de los sükill, hasta el centro de la placa elíptica donde habitan los mapuches, creándose así la representación del tránsito permanente entre el cielo y la tierra.

Pasa el cursor sobre cada fotografía para ver el nombre de la pieza mostrada

 


Publicado 28 noviembre, 2006 por Anna en CULTURA MAPUCHE

UNO DE NUESTROS GRANDES POETAS MAPUCHE / ELICURA CHIHUAILAF .   Leave a comment

 
                                             
                                             LLUVIA EN LUNA DE BROTES FRÍOS

Elikura Chihuailaf
El Periodista, 14 de julio 2006

 

Hoy amaneció lloviendo aquí en Temuko. No enciendo aún la luz, estoy escuchando los días de mi infancia que como el viento pasan golpeando el zinc de mi memoria; la casa Azul en la que siguen conversando los espíritus de mis abuelos y de mis padres, y el espíritu de mi hermano (muerto a los once años) que ahora lleva de la mano a la menor de mis hijas que hace ya tiempo pasó por este mundo con sus ojitos cerrados y que, no queriendo habitar la materia de su cuerpo, eligió ser respiro de silencio, agua de vertiente, flores en el jardín de mi corazón.

En el universo somos energía que fluye y se detiene a veces en la estación de la Tierra, nos están diciendo nuestras Ancianas, nuestros Ancianos. Retornaremos. El Río de las Lágrimas, el viaje en búsqueda del Azul profundo del Oriente.

A mi lado, mi hijo Gonzalito duerme, sueña, todavía. Sacudo entonces la nostalgia y, como cada mañana, me levanto / vuelo, doy un grito de alegría. Enciendo la luz, ordeno su ropa sobre la cama, una vez más reviso su mochila, pongo la colación, preparo el chocolate caliente. Afuera, desde las nubes raudas, nos dice buenos días y nos dice adiós el viento. Caminamos hacia la escuela, aferrándonos al brillo de la lluvia y el recuerdo.

Poco a poco hemos vuelto a nuestra casa irrumpida a principios del mes de Junio por alguien que en la noche entró a "curiosear" con minuciosidad en mi escritorio y en mis bolsos con papeles que se le arrimaban. Esto apenas unos días después que circuló la declaración de la Comisión por la Libertad de los Presos Políticos Mapuche otorgándome el privilegio de sumarme -junto al destacado jurista, ex Juez, don Juan Guzmán- como integrante de la Comisión de Garantes del proceso de trabajo por la liberación de todos nuestros hermanos, como se sabe, tan injustamente encarcelados mediante la aplicación de la Ley Antiterrorista Nº 18.314; Comisión de Garantes conformada por los senadores Alejandro Navarro y Jaime Naranjo, y el Obispo de la Región Mapuche Monseñor Manuel Camilo Vial. En dicha declaración se deja constancia de que actuarán como Observadores: la Federación Internacional de Derechos Humanos -FIDH-, y el Representante del Alto Comisionado de la ONU don Rodolfo Stavenhagen.

¿Coincidencia? Lo cierto, sólo casualidad en tiempos de delincuencia desatada bajo el amparo de la impunidad pinochetista y la marginalidad feroz que ha generado el libertinaje del mercado neoliberal en el que se solazan hoy los saqueadores de cuello y corbata / los poderosos de Chile. Mientras, bajo la Luna de los Brotes Fríos / el Invierno, la lluvia carga aún de colorido nuestro Sur (sueño maravilloso que soñará con el Sol). En mi espíritu, lentamente se ha ido retirando la sombra dejada por la "visita" nocturna. Mas, el frío de los días de la dictadura me hace sentir un levísimo estremecimiento, la duda necesaria para convivir con la brizna casi de esa sombra que -irremediablemente- se quedará habitando con nosotros, tras las rejas metálicas que "resguardan" ahora nuestra casa.

En su comunicado del 27 de Junio, la Comisión Política Mapuche señaló que el equipo jurídico que lo asesora hizo entrega de una propuesta que aporta elementos para obtener la más pronta libertad de nuestros presos y que "en una reunión sostenida con los Ministros de Justicia, D. Isidro Solís, del Interior, D. Andrés Zaldivar, y con el Presidente de la Comisión de Constitución y Justicia, D. José A. Gómez, se llegó a un consenso en relación con la situación de los presos políticos y se determinó que era necesario mejorar la iniciativa de ley presentada por el Senador Navarro y, en definitiva, apoyar la decisión del Ejecutivo de presentar un proyecto de ley con el objeto de modificar la Ley Antiterrorista"; dicho proyecto fue presentado formalmente el miércoles 5 del presente.

El camino del diálogo se construye con voluntad real, dice nuestra gente. Esperamos la respuesta del gobierno, dicen. Sigue lloviendo. Ha llegado la hora de reafirmar la esperanza; la hora de ir a buscar a nuestros hijos, a nuestras hijas.


POEMAS

Publicado 22 noviembre, 2006 por Anna en CULTURA MAPUCHE

Aspectos de la vida en las comunidades Mapuche.   Leave a comment

 BANDERA
BANDERA MAPUCHE  
 

PAISAJE

Volcán al sur del Wallmapu      Bosque de pewen (Araucaria) 

                                                                                                                                 

  GENTE

              Joven pewenche  

Juan Bautista Mariqueo con su vesimenta tradicional


 

 Una machi junto al rehue (altar)

 

 RELIGIÓN

Hombres bailando el Choikepurrun, un baile religioso

 
  Una machi dirigiendo una ceremonia con sukultrun (tambor) al frente del rehue

                  
Nguillatun, una ceremonia religiosa alrededordel pewen el arbol sagrado de los pewenche

 

 

ROPAS Y ARTEFACTOS

Una mujer Mapuche                      

con sus vestimentas y joyas tradicionales                           Trapelacucha, joya de plata que llevan las mujeres 

   

Machi Gerardo (centro) dirigiendo una procesión con sus vestimientas tradicionales

 TRABAJO 
                          
                                                       
Dominga Neculman trabajando en cerámica                          Una mujer Mapuche tejiendo su telar

 

 
Llevando sus productos al mercado

 

SU LUCHA EN LA CIUDAD

 


MARCHA EXIGIENDO LA LIBERTAD DE LOS PRESOS POLÍTICOS MAPUCHE

Video Marcha Mapuche en Santiago

 

Aprenda Mapunzugun, el idioma Mapuche, via Internet
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Publicado 2 noviembre, 2006 por Anna en CULTURA MAPUCHE