* “A mi solo me matan, pero volveré y seré millones”   Leave a comment



Hace 227 años Katari era descuartizado y su profecía se multiplicó por millones


La Paz, 14 nov (Luis Fernando Cruz / ABI).- Una sensación de temor
estremeció los cuerpos de las tropas coloniales en momento en que el
líder aymara Túpac Katari (Julián Apaza) predecía en el umbral de su
muerte: "A mi solo me matan, pero volveré y seré millones", para
después ser descuartizado por orden del colonialismo español.


La historia y los escritos relatan que el 15 de noviembre de 1781, el
silencio se apoderó de la plaza principal de Peñas (localidad al
noroeste de La Paz), donde se cumplió la sentencia de pena capital para
quien había osado levantarse contra la violencia y la tiranía española
en defensa de la dignidad y libertad de los aymaras, quichwas e
indígenas originarios del entonces Alto Perú.

La orden fue dada y los caballos partieron a los cuatro puntos cardinales. La sentencia colonial había sido cumplida.

Su cuerpo descuartizado fue expuesto por todo el territorio de Kollasuyu, como escarmiento a los indios rebeldes.


Su cabeza fue enterrada en el cerro de K’ili K’ili (La Paz); la mano
derecha en Ayo Ayo (camino a Oruro), la izquierda en Achacachi (cerca
del lago Titicaca); su pierna derecha en Chulumani (Sud Yungas de La
Paz); y la izquierda en Caquiaviri (provincia Pacajes de La Paz).


Después de 227 años de esa inmolación las organizaciones sociales de la
Ciudad de El Alto rindieron este viernes su homenaje al líder de la
lucha por la liberación de los pueblos indígenas-campesinos en
inmediaciones de la plaza Corazón de Jesús.

La leyenda cuenta
que en este lugar se encuentra enterrado el resto del cuerpo del líder
aymara y que "todavía late el corazón de Julián Apaza como señal de la
emancipación de los pueblos indígenas del mundo".

Corría el año
1750 cuando nació Julián Apaza en la comunidad agrícola de Sica Sica.
Los comunarios aymaras vieron admirados que dos hermosos y enormes
mallkus bajaron a Sullkawi en Sica Sica, y se posaron en las montañas
cercanas, uno de los cóndores representaba a la Nación Aymara y otro a
la Nación Quichwa.

La historia da cuenta que Julián Apaza fue
sacristán y panadero antes de iniciar una de las rebeliones indígenas
más grandes de esa época, entre las que se describe que se consolidó
dos cercos, y una se prolongó por más de seis meses a la ahora ciudad
de La Paz, con un ejército de 40.000 hombres, en 1781

Este
levantamiento indio de finales del siglo XVIII fue el más extenso
geográficamente y con más apoyo. Tomó dos años al gobierno colonial
español sofocarlo.

En 1780, Julián oye hablar del Jach’a
Katari, el líder Tomás Katari, quien inició una lucha con los Ayllus
guerreros Q’aqachacas de Macha frente a los abusos de los españoles.


Julián tomó contacto con Tomás Katari, y ambos compartieron sus ideas,
y en su honor adoptó el nombre de Katari que quiere decir valentía y
peligrosidad de la serpiente. Tupak es águila y ese nombre lo usó como
símbolo de fraternidad con Tupak Amaru, el héroe Quichwa.

El
Congreso Nacional sancionó el proyecto de Ley Nro. 080/03-04 por el que
declaró héroe y heroína nacional a los líderes aymaras Julián Apaza y a
su esposa Bartolina Sisa (también ejecutada por el poder colonial
español) que en el siglo XVIII combatieron contra las tropas españolas.


El entonces senador aymara Esteban Silvestre, del Movimiento Al
Socialismo (MAS) electo por el departamento de La Paz, impulsó la
aprobación del documento. La ley sancionada en el Legislativo fue
remitida al Ejecutivo para su promulgación y vigencia.

Tupac
Katari, y su esposa, Bartolina Sisa, regaron el territorio del
altiplano con su sangre en su lucha por la libertad. La historia de
ambos está marcada por el cerco a la ciudad de La Paz, en 1781, como
una de las gestas indígenas de mayor importancia.

Para los
españoles dominar la insurrección era cuestión de vida o muerte. Si
vencían los rebeldes, acababa el poderío de España no solo en las
colonias americanas, sino en todo su entonces decadente imperio.


Pero Tupac Katari fue capturado y sentenciado a morir descuartizado por
cuatro caballos en la plaza del pueblo de paceño de Peñas. Su mujer fue
ahorcada después de ser sometida a torturas.

Julián Apaza fue insobornable líder, gran estratega del ejército indígena andino y caudillo indiscutible de la rebelión.

Publicado 21 noviembre, 2008 por Anna en PUEBLOS ORIGINARIOS

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