* LOS ESTANCOS DE LA MEMORIA .   1 comment

No era como nos lo habían contado

Cuenta una historia nigeriana que, en tiempos antiguos, una bruja engullía a los incautos niños que osaban entrar en su territorio. La primera mujer que vio desaparecer a su hijo corrió a contarlo al poblado. Antes de llegar, en el camino entre el bosque y las acequias, encontró a los jefes de la comunidad que departían animosos en torno a la buena cosecha de aquel año. Con los ojos arrasados en lágrimas, la mujer contó lo sucedido y todos callaron ante las palabras del jefe. "Nada ha ocurrido en el bosque. Tu hijo ha emigrado a la ciudad y no volverá. Recuerda que las brujas no existen y, por el bien de la comunidad, no deben existir."

Aquella primera mujer agraviada sintió entonces que las palabras habían dejado de pertenecerle, su vivencia, que sin duda alteraría el sosiego del poblado, pasó a ser un estanco de su memoria y al recordarlo, falta de resarcimiento, el dolor fue aumentando sin visos de remitir. En cambio, con el paso del tiempo, una gran cantidad de niños y niñas fueron desapareciendo en semejantes circunstancias y las sospechas de que algo raro estaba ocurriendo en el bosque comenzaron a aflorar. El envejecido jefe del poblado murió la mañana en que había de desaparecer el último niño. Aquella primera mujer esperó a que el gran jefe fuera enterrado y tras los oficios, libre ya de los miedos que la habían mantenido en silencio, explicó al resto de madres lo que estaba ocurriendo. Muerta la bruja, un proverbio recuerda aquellos días. "La mujer de quien un hijo ha sido comido por una bruja es la que mejor conoce los males de la brujería."

Aún en nuestros tiempos, hay quien sigue creyendo en las bondades de la desmemoria, en la capacidad de la desinformación como generadora de realidades alternativas y poco veraces. En una sociedad acostumbrada a los calmantes, a apartar el sufrimiento como modo de hacer más llevadera la vida, la insistencia en recuperar la memoria es vista por algunos como la demostración palpable de un sentimiento revanchista. Son aquellos que temen encontrarse con un pasado que no les sea propicio o, simplemente, son esos otros que no sienten empatía por el sufrimiento de aquella primera madre que perdió a su hijo. La memoria, como capacidad que determina el modo en que enfrentamos el día a día, es un instrumento generador de historia. Esos hilos que conforman el telar de la historia, como ejemplos a seguir o tropiezos a evitar, nos muestran nuestros aciertos y errores y debemos asumirlos como tales, asumirlos en su integridad. Será necesario, por tanto, desprenderse del miedo a enfrentar la realidad y de ahí que debamos ayudar a los vencidos (los vencedores ya lo hacen sin la necesidad de ayuda) a zafarse de ese miedo y recuperar su vivencias.

En este dossier sobre memoria histórica, coordinado por Entrepobles, prestamos nuestras páginas a algunos vencidos del S. XX que no han sido recordados y a otros que, como en los casos de Marruecos, Guatemala o Perú reclaman atención en la actualidad. Representa, por tanto, nuestro pequeño servicio a la historia.

Miguel Ángel Morales Solís*

por Revista Pueblos

 

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Publicado 28 octubre, 2008 por Anna en CARTA

Una respuesta a “* LOS ESTANCOS DE LA MEMORIA .

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  1. Se adapta a la realidad actual española como anillo al dedo.

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