* Yéndose por un rato….   1 comment

 

 

Constantemente estoy yenndo y viniendo a este maravilloso lugar… alejado del mundanal ruido, en donde no llega internet, ni esa polución tan intensa y dañina que tenemos en la ciudad.

Para allá encamino mis pasos hoy, así es que quedaré desconectada del ciberespacio no se por cuanto tiempo. Tal vez vuelva por el día a Santiago, ocasión en la que echaré un ojo por estos lares y si amerita haré alguna entrada (que es lo más seguro)

 

Jugando a las Estatuas con Jean Kayla –  el día de mi cumpleaños – en la casa enclavada en la montaña. Atrás se ven los primeros cerros de la Cordillera de los Andes, incluida nuestra propia pirámide, la que ven al fondo

Premunidas de sendas coronas de flores de jazmín de nuestro jardín… ya que ese dia todas íbamos a ser Reinas, solo que no cerca d el Mar …pero igual quisimos serlo como en el poema de la Mistral… que aprovecho para dejarlo como un presente para ustedes.

"TODAS ÍBAMOS A SER REINAS"

Todas íbamos a ser reinas,

de cuatro reinos sobre el mar:

Rosalía con Efigenia

y Lucila con Soledad.

En el valle de Elqui, ceñido

de cien montañas o de más,

que como ofrendas o tributos

arden en rojo y azafrán.

Lo decíamos embriagadas,

y lo tuvimos por verdad,

que seríamos todas reinas

y llegaríamos al mar.

Con las trenzas de los siete años,

y batas claras de percal,

persiguiendo tordos huidos

en la sombra del higueral.

De los cuatro reinos, decíamos,

indudables como el Korán,

que por grandes y por cabales

alcanzarían hasta el mar.

Cuatro esposos desposarían,

por el tiempo de desposar,

y eran reyes y cantadores

como David, rey de Judá.

Y de ser grandes nuestros reinos,

ellos tendrían, sin faltar,

mares verdes, mares de algas,

y el ave loca del faisán.

Y de tener todos los frutos,

árbol de leche, árbol del pan,

el guayacán no cortaríamos

ni morderíamos metal.

Todas íbamos a ser reinas,

y de verídico reinar;

pero ninguna ha sido reina

ni en Arauco ni en Copán…

Rosalía besó marino

ya desposado con el mar,

y al besador, en las Guaitecas,

se lo comió la tempestad.

Soledad crió siete hermanos

y su sangre dejó en su pan,

y sus ojos quedaron negros

de no haber visto nunca el mar.

En las viñas de Montegrande,

con su puro seno candeal,

mece los hijos de otras reinas

y los suyos nunca-jamás.

Efigenia cruzó extranjero

en las rutas, y sin hablar,

le siguió, sin saberle nombre,

porque el hombre parece el mar.

Y Lucila, que hablaba a río,

a montaña y cañaveral,

en las lunas de la locura

recibió reino de verdad.

Gabriela Mistral

 

Saludos para todos las buenas personas que por este verde camino transitan.

Anna

Publicado 8 febrero, 2008 por Anna en Sin categoría

Una respuesta a “* Yéndose por un rato….

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  1.      El silencio, descansar de los ruidos,y hasta dejar
         un tiempo el ciberspasio tambien te va a ser bien
         felices vacaciones difruta preciosas fotos con tanto
        paisaje bellisimo.Tu regalo me enternecio desde niña
        no lo leia mi trae recuerdos no me voy a poner
         melancolica que pases lindo heroina te lo mereses
         te queda muy bien la corona toda una reina
     
             beso grande para que te acompañe
       
                             Martha  Shindy

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