Querido Diego, te abraza Quiela / Elena Poniatowska   4 comments

    Esta entrada tiene todo un significado,Importante para mí …


Querido Diego, te abraza Quiela es una recreación de Poniatowska en torno a la relación que existió entre Diego Rivera y una pintora rusa, Angelina Beloff, a quien él llamaba “Quiela”. Aunque el hecho fue verídico, el libro de Elena expresa, valiéndose del recurso epistolar, el dolor que representó para Angelina el abandono de Rivera y la muerte de su bebé.

La historia real se remonta a que cuando en 1910 Diego Rivera viajó a Europa, conoció en España a Angelina Beloff. Se casaron en 1911 y cinco años después tuvieron un hijo, pero debido a una epidemia de gripe, el niño murió en el verano de 1918.

Diego describe muy bien su relación con Angelina cuando dice “Ella me dio todo lo que una mujer le puede dar a un hombre. En cambio, ella recibió de mi todo el dolor en el corazón y miseria que un hombre puede causarle a una mujer”. En junio de 1921 Rivera dejó París para regresar a México diciendo que va a mandar por ella una vez establecido. Esto marca el final de su relación, ya que no se vuelven a ver hasta muchos años después. Angelina Beloff murió en México en 1969 a los 90 años de edad. Parte de su obra forma parte del Museo Dolores Olmedo.

22 de julio de 1922*

Parece haber transcurrido una eternidad desde que te escribí y sé de ti Diego. No había querido escribirte porque me resulta difícil callar ciertas cosas que albergo en mi corazón y de las cuales ahora sé a ciencia cierta que es inútil hablar. Tomo la pluma sólo porque juzgaría descortés no darte las gracias por el dinero que me has enviado. No lo hice por las tres últimas remesas de febrero 6, marzo 10 y principios de junio por 260, 297 y 300 francos respectivamente, y han pasado más de cuatro meses. Te mandé, eso sí, los nuevos grabados aparecidos en Floreal , pero ni una línea tuya al respecto. Tampoco una sola línea en las remesas de dinero. Si te dijera que hubiera preferido una línea al dinero, estaría mintiendo sólo en parte; preferiría tu amor es cierto, pero gracias al dinero he podido sobrevivir, mi situación económica es terriblemente precaria y he pensado en dejar la pintura, rendirme, conseguir un trabajo de institutriz, dactilógrafa o cualquier otra cosa durante ocho horas diarias, un abrutissement general con ida al cine o al teatro los sábados y paseo en Saint Cloud o Robinson los domingos. Pero no quiero eso. Estoy dispuesta a seguir en las mismas, con tal de poder dedicarme a la pintura y aceptar las consecuencias: la pobreza, las aflicciones y tus pesos mexicanos.

Ahora sé por Élie Faure de tu amor mexicano, pero mis sentimientos por ti no han cambiado ni me he buscado ni deseo yo un nuevo amor. Siento que tu amor mexicano puede ser pasajero porque tengo pruebas de que así suelen serlo. Sé que a Marievna tampoco le escribes; sólo remesas de dinero, pero ya no a través mío, para no herirme, sino de Adam Fisher. Ya ves que estoy bien enterada, no porque intente averiguarlo sino por tus amigos y los míos me lo dicen de golpe y porrazo sin duda alguna porque creen hacerme un bien al sacarme del sueño en el que vivo. Élie Faure fue claro: “Angelina, usted siempre ha sido una mujer de un gran equilibrio y de buen sentido, tiene usted que rehacer su vida. Con Diego todo ha terminado y usted es demasiado valiosa…” Ya no recuerdo lo que siguió diciendo porque no quise escucharlo, ni lo creí siquiera.

Cuando te fuiste Diego, todavía tenía ilusiones. Me pareció que a pesar de todo seguían firmes esos profundos vínculos que no deben romperse definitivamente, que todavía ambos podríamos sernos útiles el uno al otro. Lo que duele es pensar que ya no me necesitas para nada, tú que solías gritar: “Quiela” como un hombre que se ahoga y pide que le echen al agua un salvavidas.

Pero ¡vamos! Podría seguir escribiendo indefinidamente, pero como tienes poco tiempo para desperdiciar, tal vez esta carta vaya resultado demasiado larga. Es inútil pedirte que me escribas, sin embargo deberías hacerlo. Sobre todo, contéstame esta carta que será la última con la que te importune, en la forma que creas conveniente pero en toutes lettres. No necesitas darme muchas explicaciones, unas cuantas palabras serán suficientes, un cable, la cosa es que me las digas. Para terminar te abrazo con afecto.

Quiela

P.S. ¿Qué opinas de mis grabados?

* Querido Diego, te abraza Quiela , Ediciones Era, 1978, México, pp. 69 – 71

 http://books.google.cl/books?id=IrWdiXKI7FMC&printsec=frontcover&dq=Querido+Diego,+te+abraza+Quiela&hl=es&sa=X&ei=P6UoT-3iBoe4twfjlo37BA&ved=0CC8Q6AEwAA#v=onepage&q=Querido%20Diego%2C%20te%20abraza%20Quiela&f=false
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Publicado 29 mayo, 2007 por Anna en CUENTOS

4 Respuestas a “Querido Diego, te abraza Quiela / Elena Poniatowska

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  1. este libro es tan bonito yo me identifico asi me sentia por un novio lo ame tanto se siente mal no tener a la persona que quieres o que a la mejor el no te qiiere

  2. Una lectura tan agradable y a la vez tan triste, una descripción de un París gris y amargo. Como una mujer puede esperar, esperar hasta la desesperación. Fue muy grato tenerlo en mis manos.

    azalia rodriguez
  3. Que manera tan exquisita de escribir de Elenita, me encanta este libro. Me inspira y me acompaña en muchas noches…

  4. pzzzzzzzz este libro es algo muy bonito y nos enseña que para el amor a veces no hay fronteras pero hay ocasiones en que si

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