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¿ CÓMO SE SIENTE, YANQUI ?

  ¿Cómo se siente ver que el horror estalla en tu patio y no en el living del vecino?

¿Cómo se siente el miedo apretando tu pecho, el pánico que provocan el ruido ensordecedor, las llamas sin control, los edificios que se derrumban, ese terrible olor que se mete hasta el fondo en los pulmones,  los ojos de los inocentes que caminan cubiertos de sangre y polvo?

¿Cómo se vive, por un día, en tu propia casa, la incertidumbre de lo que va a  pasar? ¿Cómo se sale del estado de shock?

En estado de shock caminaban el 6 de agosto de 1945 los sobrevivientes de  Hiroshima. Nada quedaba en pie en la ciudad luego que el artillero norteamericano del "Enola Gay" dejara caer la bomba. En pocos segundos habían muerto 80.000 hombres, mujeres y niños. Otros 250.000 morirían en  los años siguientes a causa de las radiaciones.

Pero esa era una guerra lejana y ni siquiera existía la televisión.

¿Cómo se siente hoy el horror, cuando las terribles imágenes de la
televisión te dicen que lo ocurrido el fatídico 11 de septiembre no pasó en  una tierra lejana sino en tu propia patria?

 


Otro 11 de septiembre, pero de 28 años atrás, había muerto un presidente

de  nombre Salvador Allende resistiendo un golpe de Estado que tus gobernantes habían planeado.  También fueron tiempos de horror, pero eso pasaba muy  lejos de tu frontera, en una ignota republiqueta sudamericana.

Las republiquetas estaban en tu patio trasero y nunca te preocupaste mucho  cuando tus "marines" salían a sangre y fuego a imponer sus puntos de vista.

¿Sabías que entre 1824 y 1994 tu país llevó a cabo 73 invasiones a
países de América latina?

Las víctimas fueron Puerto Rico, México, Nicaragua, Panamá, Haití,
Colombia, Cuba, Honduras, República Dominicana, Islas Vírgenes, El
Salvador, Guatemala, Granada.


Hace casi un siglo que tus gobernantes están en guerra. Desde el
comienzo  del siglo XX casi no hubo una guerra en el mundo en que la gente de tu Pentágono no hubiera participado. Claro, las bombas siempre explotaron  fuera de tu territorio, con excepción de Pearl Harbor, cuando la aviación japonesa bombardeó la Séptima Flota en 1941.


Pero siempre el horror estuvo lejos.


Cuando las Torres Gemelas se vinieron abajo, en medio del polvo, cuando viste las imágenes por televisión o escuchaste los gritos porque estabas  esa mañana en Manhattan, ¿pensaste por un segundo en lo que sintieron los  campesinos de Vietnam durante muchos años?

 
 En Manhattan la gente caía  desde las alturas de los rascacielos como trágicas marionetas; en Vietnam la gente daba alaridos porque el napalm seguía quemando la carne por mucho  tiempo y la muerte era espantosa, tanto como las de quienes caían en un salto desesperado al vacío.


 

Tu aviación no dejó una fábrica en pie, ni un puente sin destruir en Yugoslavia. En Irak fueron 500.000 los muertos. Medio millón de almas se  llevó la Operación Tormenta del Desierto.

¿Cuanta gente murió quemada, mutilada, acribillada, aplastada,
desangrada,  en lugares tan exóticos y lejanos como Vietnam, Irak, Irán,
Afganistán,  Libia, Angola, Somalía, Congo, Nicaragua, República Dominicana, Camboya, Yugoslavia,  Sudán, y una lista interminable? 
 
En todos esos lugares los proyectiles  habían sido fabricados en factorías de tu país y eran apuntados por tus muchachos, por gente pagada por tu Departamento de Estado, y sólo para que  tu pudieras seguir gozando de "la forma de vida americana".

Hace casi un siglo que tu país está en guerra con todo el mundo.
Curiosamente tus gobernantes lanzan los jinetes del Apocalipsis en
nombre  de la "libertad" y de la "democracia".
 
Pero debes saber que para muchos pueblos del mundo – en este planeta donde cada día mueren 24.000 pobladores  por hambre o enfermedades curables, Estados Unidos   NO  representa la libertad, sino que lo ven como a un enemigo lejano y terrible, que sólo siembra guerra, hambre, miedo y destrucción. 
 
Siempre
han sido conflictos bélicos lejanos para ti, pero para quienes viven
allá es una dolorosa realidad cercana, una guerra donde los edificios se desploman bajo las bombas y donde esa gente encuentra una
      muerte horrible.
 
 Y las víctimas han sido, en el 90 por ciento, civiles,
mujeres, ancianos, niños.

¿Qué se siente cuando el horror golpea a tu puerta, aunque sea por un solo  día?
 
¿Qué se piensa cuando las víctimas en Nueva York son
secretarias,  operadores de bolsa o empleados de limpieza que pagaban puntualmente sus impuestos y nunca mataron una mosca? 
 
¿Cómo se siente el miedo?
 
¿Cómo se siente, yanqui, saber que la larga guerra,
finalmente, el 11 de septiembre llegó a tu casa?… 

 

 

 

Publicado 11 septiembre, 2006 por Anna en POLÍTICA

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